sábado, 6 de diciembre de 2014

HISTORIAS DE LA MEDICINA: JOHN SNOW Y EL MAPA DEL CÓLERA

Vamos a la cocina , abrimos el grifo y de él sale un chorro de agua clara con la que llenamos un vaso que llevamos a nuestros labios para calmar la sed o bien la empleamos para lavar los platos y después nuestras manos con un poco de jabón. En un día de verano decidimos ir a una piscina o a un parque acuático para pasar un buen rato al mismo tiempo que escapamos por unas horas del tórrido calor. Llegamos a casa después de un largo día de trabajo y lo primero que hacemos es quitarnos la ropa con la que hemos estado todo el día y después nos damos un baño caliente o una ducha que relajan nuestros músculos cansados y nos proporcionan una reconfortante sensación de bienestar. Son gestos  cotidianos que hemos practicado desde nuestra infancia, forman parte de nuestra realidad diaria y por esa misma razón no vemos nada de extraordinario en ellos pero como decía el gran escritor checo Franz Kafka(1883-1924) "lo cotidiano en sí mismo es ya maravilloso" y esto que hoy nos parece algo normal hace apenas un siglo y medio eran sencillamente impensable. De la misma forma caminamos confiados por las calles de nuestras ciudades sin reparar en el hecho maravilloso de que podamos hacerlo sin tener que esquivar excrementos y aguas fecales gracias a toda una red de alcantarillas y colectores que se extienden a lo largo de decenas , cientos e incluso miles de kilómetros debajo de nuestros pies  permitiendo que las toneladas de detritus que genera la población urbana siempre en crecimiento  no se acumule en la superficie lo que haría inhabitables nuestras ciudades. 

La fotografía nos muestra un gesto que cualquiera de nosotros hace  varias veces a lo largo del día , ya sea para beber un vaso de agua, para lavar los platos o en nuestros cuartos de baño al ducharnos o lavar nuestras manos, y como todo lo que es cotidiano no llama nuestra atención aunque es algo extraordinario que ha exigido milenios de evolución para poder hacerlo sin correr ningún riesgo para nuestra salud. En la historia que os quiero contar hoy conoceremos al hombre gracias al cual se sentaron las bases para que este gesto indispensable para nuestra higiene y nuestro confort   fuera posible  (Imagen procedente de http://www.ocu.org )

Hace varios años escribí un artículo sobre el gran incendió que asoló Londres en el año 1666 y la epidemia que el año antes causó estragos en su población. Citaba entonces las palabras del escritor estadounidense Joseph Cummins  en su obra "Grandes episodios de la historia"  que describía  aquel Londres que se había convertido en una de las ciudades más activas y florecientes del mundo , pero también en un amontonamiento caótico e insalubre de viviendas "El viejo Londres - escribía Cummins -estaba rodeado por murallas de 10 metros de altura. Dentro de las murallas , ricos y pobres vivían unos al lado de otros  en un sorprendente contraste. Los pobres moraban en destartaladas chabolas de madera, mientras que al otro lado de la calle podía encontrarse la casa de un banquero rico y poderoso"  Como sucede siempre, aunque ricos y pobres compartieran el mismo espacio  las condiciones no eran las mismas pero lo que si compartían ricos y pobres eran las calles de la ciudad, que como nos cuenta Cummins en su obra era "tan estrechas que las casas a ambos lados parecían inclinarse las unas hacia las otras" calles donde no había aceras y sin ninguna planificación urbanística , donde se abrían oscuros callejones que acababan sin ninguna salida, como si se tratara de un laberinto atestado de personas, animales y suciedad. Unas calles  donde circular era aún más peligroso que en las calles de nuestros días "los peatones - sigue contándonos Cummins - no sólo se tenían que cuidar de los caballos y carruajes, sino que también debían vigilar hacia lo alto no fuera que se abriera una ventana y vaciaran un orinal sobre sus cabezas".

Fotografía tomada de una calle del East End londinense en el siglo XIX donde las condiciones higiénicas apenas habían mejorado con respecto a lo que acabamos de ver sobre el Londres del siglo XVII. Con la Revolución Industrial iniciada a finales del siglo XVIII oleadas de inmigrantes procedentes del campo se instalarían en una ciudad que no disponía de infraestructuras adecuadas para absorber esa población  que se hacinaba en viviendas insalubres , mientras las calles estaban alfombradas por los excrementos de los miles de caballerías que la recorrían día y noche . La pobreza , el hacinamiento y la falta de higiene eran el caldo de cultivo  ideal para la propagación de enfermedades infecciosas (Imagen procedente de www.elmundo.es ) 

En el último siglo y medio Londres  había conocido un crecimiento acelerado pasando de cincuenta mil habitantes en los comienzos del siglo XVI hasta los más de 220.000 en 1660 pero las infraestructuras urbanos , por el contrario, no habían experimentando ninguna mejora. Y esta situación se repetía en métodos para garantizar una mínima higiene en sus calles por donde corrían pequeños cursos de aguas fecales al aire libre transportando los detritus producidos por miles de personas , mientras que los peatones tenían que tratar de sortear con mas o menos fortuna  los excrementos  con que  los miles de caballos que circulaban por la urbe  alfombraban sus calles. Es difícil imaginar la intensidad del hedor que reinaba en nuestras ciudades no ya en un pasado lejano, sino apenas hace poco más se siglo y medio. Es cierto que ya en la antigüedad encontramos referencias a sistemas de alcantarillado , una palabra que en castellano deriva del término árabe al-quntarah que significa "puente"  y alcantarilla habría sido , según algunas versiones porque en esto no hay acuerdo del todo entre los expertos en etimología, el diminutivo de puente, el puentecito, que luego habría sido también empleado para los pequeños acueductos que pasaban por debajo de sus arcos hasta bautizar a los colectores subterráneos de nuestros días. En la ciudad sumeria de Nippur, situada en la antigua Mesopotamia , entre los cursos de los ríos Tigris y Éufrates , hoy territorio de Iraq, los arqueólogos hallaron lo que es considerado como el primer antecedente de los sistemas de alcantarillado. También se hallan indicios de estas infraestructuras en antiguas poblaciones chinas, de Oriente Medio y más adelante en el tiempo en las polis griegas. 

Fotografía de las ruinas de la ciudad sumeria de Nippur  tomada durante las excavaciones realizadas entre 1899 y 1900. Situada a orillas del río Éufrates, en el actual Irak, Nippur fue fundada en el V milenio a. C , Fue abandonada en el siglo XVIII a. C cuando el curso del Éufrates cambió y se alejó de la ciudad y no volvió a poblarse hasta cuatro siglos después cuando el cambiante curso del Éufrates volvió a aproximarse a la ciudad. Desde entonces permanecería  habitada alcanzando un gran esplendor durante el  siglo I cuando era una de las ciudades más grandes de Mesopotamia.  La ciudad sobrevivió a los vaivenes de la historia , incluida la invasión árabe en el siglo VII , aunque ya bajo el dominio del Impero Otomano a partir del siglo XV comenzó a decaer y  quedó reducida a una aldea . Sin embargo, en el yacimiento arqueológico excavado en el siglo XIX se descubrió lo que es considerado el primer antecedente de una red de alcantarillado construido por el hombre  Imagen procedente de http://www.tumblr.com )
Pero sin duda la más conocida red de alcantarillado del pasado fue la Cloaca Máxima de Roma . Los romanos se preocuparon del saneamiento de sus centros urbanos  y construyeron redes de albañales y cloacas que permitían arrastrar las aguas residuales lejos de las ciudades. En el caso de Roma , la capital del Imperio que llegó a alcanzar el millón de habitantes, la Cloaca Máxima, nombre que se puede traducir como "la Alcantarilla mayor", comenzó a construirse en una fecha tan temprana como el siglo VII a. C  durante el gobierno del rey Lucio Tarquino Prisco (616 a.C- 578 a. C) y diseñada por ingenieros etruscos. Parece que en un principio su recorrido iba a cielo descubierto pero a medida que fue creciendo la ciudad se cubrió para convertirse en un colector subterráneo como las alcantarillas de nuestros días. Durante toda la época Imperial siguió cumpliendo su labor e incluso contaba con su propia deidad, la diosa Cloacina, que curiosamente también era la protectora del coito en el matrimonio, aunque no veo muy clara la relación entre el coito y la alcantarilla. Todavía en nuestros días se puede observar la salida de la Cloaca Máxima al río Tíber y conocemos buena parte de su estructura gracias a las excavaciones realizadas en el siglo XIX por el arqueólogo italiano Giaccomo Boni (1859-1925). Después su estructura fue de nuevo enterrada pero las descripciones y dibujos que dejó su equipo bajo el Foro Romano permiten hoy a los científicos seguir estudiándola. Desde los principales edificios públicos de Roma partían otros colectores que los conectaban con la Cloaca Máxima vertiendo allí sus aguas residuales, aunque las viviendas privadas no disponían de estas conexiones y tenían que conformarse con depositar los detritus en pozos negros excavados en las propias viviendas. 


Fotografía de la boca de la Cloaca Máxima tal y como puede ser observada en nuestros días en el lugar donde vertía las aguas residuales procedentes de los edificios públicos de Roma en el río Tíber . En la imagen que podéis observar justo debajo de esta fotografía tenéis el mapa de la Roma imperial con el recorrido de la Cloaca Máxima (Imagen procedente de http://es.wikipedia.org )
En este mapa de la ciudad de Roma durante la época del Imperio  podéis ver señalado en rojo el recorrido de la Cloaca Máxima. Los romanos siempre mostraron una gran preocupación por la higiene, como lo demuestra el éxito de las termas , aunque el acceso a la Cloaca Máxima era exclusivo de los edificios públicos mientras que las viviendas privadas tenían que contentarse con excavar pozos negros que seguiría siendo el sistema utilizado hasta la segunda mitad del siglo XIX cuando comenzaron a construirse las primera redes de alcantarillado tal y como las conocemos hoy aunque el tratamiento de las aguas residuales tendría que esperar hasta el siglo XX  (Imagen procedente de http://es.wikipedia.org )

Pero tras la caída del Imperio Romano de Occidente en el sigo V habría que esperar hasta el siglo XIX para que se diseñaran las primeras redes de alcantarillado tal y como las entendemos hoy, con conexiones entre las viviendas privadas y los colectores para verter en ellos las aguas residuales producidas en los hogares. Fue en el año 1815 cuando las autoridades de Londres permitieron  que los desechos de las casas fueran llevados por la red de alcantarillado que a su vez vertían las aguas fecales en el río Támesis pero hasta aquel año  los londinenses se habían desecho de sus orines y excrementos de la misma forma que hacían en la antigua Roma  y en cualquier otra ciudad desde entonces, excavando agujeros negros, de los que se estima que a comienzos del siglo XIX había más de doscientos mil por todo Londres.¿Por qué se autorizó esta conexión de las viviendas con las alcantarillas en 1815? En ello tuvo mucho que ver la  gran difusión que alcanzó en estos primeros años del siglo XIX un invento cuyos orígenes hay que buscarlos en la Inglaterra de finales del siglo XVI bajo el reinado de Isabel I de Inglaterra   (1533-1601). John Harington (1561-1612) , era un poeta que vivía en la corte de la reina que gozó durante cierto tiempo del favor de la monarca, e incluso le llegan a llamar "su hijo adoptivo", pero que debido a un estilo literario  demasiado osado para la época  fue desterrado de la corte  aunque se ganó el perdón después de concluir una muy elogiada traducción del  poema épico "Orlando Furioso" del poeta italiano Ludovico Ariosto (1474-1533) en el año 1591. Pero lo que ahora nos interesa es la obra que publicó cinco años más tarde "Un nuevo discurso sobre un tema antiguo: la metamorfosis de Ayax" 

BREVE REPORTAJE SOBRE LA CLOACA MÁXIMA DE ROMA

Recoge fotografías de la Cloaca Máxima, una historia de sus excavaciones y las investigaciones que actualmente se realizan sobre la red de alcantarillado de la antigua Roma . Cono no me deja adjuntaros el vídeo os dejo el enlace de YouTube

https://www.youtube.com/watch?v=QjdIjgT7PcE



En esta obra Harington describía el funcionamiento de un invento del que él era autor y al que hoy conocemos como inodoro o váter. Escribe  el periodista y escritor  español Pancracio Celdrán (1942) en su obra "El gran libro de la historia de las cosas"  que  "la reina Isabel I  era mujer de narices muy sensibles, tanto que nada le atormentaba tanto como el momento de descargar el vientre , cosa que demoraba cuanto podía porque sufría mal los olores." y es entonces cuando Harington entra en escena y regala a la reina su invento que  es instalado en el Palacio de Richmond en Londres. Como escribe Celdrán "era el primer váter con taza y agua corriente conocido en Occidente" En su obra  "Un nuevo discurso sobre un tema antiguo: la metamorfosis de Ayax"  Harington describía así su invento " Tratase de una abertura practicada en el suelo que no necesita pozo ciego , ya que una corriente de agua controlada mediante una válvula y un sistema de palancas, pesas y manivela abren y cierran la cisterna, sobre el cual ha sido colocado una a modo de asiento en forma de vaso de noche grande" Según explica Celdrán Harington habría instalado también su inodoro en la ciudad balneario de Bath, donde tuvo que establecerse después de ser expulsado una vez más de la corte por culpa de sus poemas satíricos que le ganaban muchos enemigos. Sería precisamente de esta ciudad donde se tomaría el nombre que hoy se da en inglés a la estancia donde se encuentran los inodoros, "bathroom", nuestro cuarto de baño. Sin embargo, el invento de Harington no alcanzaría una gran difusión durante los dos siglos siguientes. 

Waste disposal: Harington's flush toilet descibred in 'A New Discourse of a Stale Subject, called the Metamorphosis of Ajax', 1596
Esquema del inodoro inventado por el poeta inglés John Harington tal y como aparecía en su obra "A new discourse of a Stale Subject, called the Metamorphosis of Ajax ". Era el primer inodoro  conocido en Europa y la reina Isabel I de Inglaterra sería su primera usuaria. Sin embargo deberían pasar casi dos siglos antes de que su uso se generalizara a finales del siglo XVIII y comienzos del siglo XIX  (Imagen procedente de http://www.historytoday.com )

Hubo que esperar hasta el último cuarto del siglo XVIII  cuando se introdujeron algunas mejoras que facilitaron su expansión  y fueron sustituyendo a las tradicionales bacinillas u orinales que hasta entonces habían sido utilizadas para recoger los excrementos y fluidos corporales y evacuados directamente a la calle con el socorrido "agua va". Esto que en principio parecía una mejora  tuvo una consecuencia inesperada. Como ahora orines y excrementos no se lanzaban directamente por la ventana sino que primero iban al inodoro y de él al pozo negro, se incrementó también el volumen de agua que iba a parar a los pozos negros que comenzaron a rebosar y ello fue el motivo de que en 1815, como ya hemos visto,  se autorizara a que estos desechos domésticos , en lugar de a los pozos negros, fueran al sistema de alcantarillas que lo evacuaban directamente a las aguas del Támesis. El problema es que esas mismas aguas del Támesis eran las que luego se bombeaban a los hogares y a las fuentes públicas para ser utilizadas tanto para beber, como para cocinar , bañarse o fregar. Aunque hoy nos parezca increíble, en la primera mitad del siglo XIX todavía se ignoraba que la mezcla de aguas residuales con el agua potable empleada para el consumo humano podía  ser letal, no creían que a través de aguas corrompidas se pudieran extender enfermedades. Pero antes de seguir volvamos de nuevo por un momento al pasado . En el siglo XVII se produce la invención del microscopio ,cuya autoría es todavía s objeto de disputa, ya que se atribuye tanto al astrónomo, físico y matemático  italiano Galileo Galilei(1564-1642) como al holandés Zacharias Janssen.(1538-1638). No profundizaré en ello ya que no es el objeto de este relato. 

Retrato del científico alemán Christian Gottfried Ehrenberg (1795-1876) realizado por el pintor Eduard Radke hacia el año 1855. Ehrenberg  daría el nombre de bacterias a los pequeños seres que ya antes había observado  el holandés Anton van Leeuwenhoek (1632-1723) pero sin identificarlos. Bacteria significa "bastón pequeño" por la forma que tenían los que Ehrenberg observó, aunque hoy sabemos que pueden adoptar diferentes formas a las que se dan distintas denominaciones. Así, pueden adoptar la forma de esferas llamadas Cocos, también de barras  denominadas Bacilos o de hélice a las que se ha bautizado como Espirilos. Son los seres vivos más abundantes del planeta  y como ejemplo, en un grano de arena podemos encontrar hasta cuarenta millones de ellas (Imagen procedente de http://en.wikipedia.org )

Un poco más adelante nos encontramos en 1658 con el holandés Jan Swammerdam(1637-1680) observa por primera vez los glóbulos rojos de la sangre y los describe. El microscopio seguiría ayudando al avance de la ciencia en la obra del físico, matemático y naturalista inglés Robert Hooke(1635-1703) que publicaba en 1665 "Micrographia" en la que  describiría un total de 50 observaciones realizadas con el microscopio entre ellas la de una lamina de corcho, donde Hooke observó que estaba formada por unas estructuras de formas similares a las celdillas de un panal y a cada una de estas estructuras en forma de celdilla la llamó célula, aunque no pudo demostrar que estas formaban parte de los seres vivos. Otro holandés como Swammerdam,  Anton van Leeuwenhoek(1632-1723), fue probablemente  el primero en ver una bacteria pero no sería el quien le diera el nombre, sino mucho tiempo después, el científico alemán Christian Gottfried Ehrenberg(1795-1876) . Ehrenberg sería uno de los científicos más productivos de su tiempo , y a su muerte dejaría más de 40.000 preparados microscopicos y 3000 diseños de tinta . Estudió teología en la Universidad de Leipzig y después ciencias naturales y medicina en la Universidad de Berlín. En 1828 participaría en la expedición de Alexander von Humboldt (1769-1859) , considerado "el padre de la Geografía Universal Moderna",que atravesaría toda Rusia hasta llegar a su frontera con China. De regreso de este viaje Ehrenberg se consagraría al estudio al microscopio de miles de muestras de agua, de minerales , del suelo y describiría a miles de nuevos seres. Ehrenberg sería el que bautizaría a estos microorganismos con el nombre de Bacterias, palabra procedente del griego que significa "bastón pequeño" haciendo referencia a su aspecto. Hoy sabemos que estos microorganismos celulares pueden adoptar diferentes formas, desde esferas llamadas cocos , a barras o bacilos  y también hélices o espirilos. Lo que aún no sabía Ehrenberg es que esos pequeños seres eran los más abundantes de la tierra y hoy se calcula que su número es igual a 5 por 10 elevado a treinta . Es más sencillo imaginarselo si pensáis que en un gramo de tierra podemos encontrar más de 40 millones de bacterias.

Métodos y medidas para prevenir la infección por cólera . Pero en el siglo XIX se ignoraba que el agua era el origen de la infección  y no se guardaba precaución alguna, utilizando para el consumo agua que había estado en contacto con las aguas residuales procedentes de las filtraciones de agujeros negros o directamente de los vertidos del alcantarillado en los ríos como sucedía en Londres con el Támesis.  Los efectos de la enfermedad son devastadores sobre el paciente. Un infectado de cólera en el siglo XIX  daba testimonio de lo que sentía el enfermo "La mente sigue clara e incólume  asomada de manera extrema a los ojos vidriosos. Un fantasma  observando horrorizado su cadáver" (Imagen procedente de http://infolafloresta.es.tl )

Pero todavía no se había relacionado a estos seres diminutos con el origen de las enfermedades y nadie sospechaba que las aguas fecales pudieran ser la causa de las reiteradas epidemias de cólera que desde la década de los años treinta del siglo XIX golpeaba reiteradamente a los londinenses. Cuando hoy nos hablan del gran asesino de Londres en ese siglo nos viene a la mente el nombre del casi mítico asesino en serie Jack el Destripador, que cometió sus crímenes en el año 1888, pero el verdadero asesino en serie de Londres no era una persona, sino el cólera que entre 1831 y 1860 se cobraría la vida de al menos ciento cuarenta mil personas en Gran Bretaña. Antes de seguir conozcamos un poco  mejor en que consiste esta enfermedad cuyo nombre procede del griego y significa  "bilis" ya que se creía que procedía de la bilis, uno de los cuatro humores enunciados por la antigua Teoría de los Cuatro Humores que había sido propuesta por los médicos de Grecia y Roma. Según esta teoría el cuerpo estaba compuesto por cuatro sustancias principales a las que dieron el nombre de Humores , la Flema, la Sangre, la Bilis y la Bilis Negra . Cuando estas sustancias se mantenían en equilibrio la persona permanecía sana mientras que la enfermedad sobrevenía cuando se producía un déficit o un exceso de algunas de ellas. Durante dos milenios ,hasta el siglo XIX, fue la teoría médica imperante. Pero volvamos al cólera que ya hemos visto que se le daba el nombre de bilis porque  la creencia más extendida es que su origen estaba en la Bilis. 

Explicación del origen y forma de actuación de la Vibrio Cholerae en este esquema publicado haciendo referencia a un brote de cólera en Venezuela. El agua, los alimentos y las heces contaminadas por la bacteria Vibrio Cholerae son el origen del contagio aunque hasta 1854 se creyó que se transmitía por el aire  , lo que provocaba que cuando se producía un brote las zonas afectadas fueran abandonadas masivamente por temor al contagio lo que, indirectamente, ayudaba a frenar el contagio pero no por no respirar el aire sino porque se alejaban del verdadero origen de la enfermedad, el agua corrompida  (Imagen procedente de https://aulainvisible.wikispaces.com )

En realidad, el responsable de la enfermedad es la bacteria Vibrio Cholerae , un microorganismo con forma de bastón. Aunque hay descripciones de la enfermedad que se remontan al médico griego Hipócrates (hacia 460- hacia 370 a. C), considerado el padre de la Medicina y en gran parte el responsable de convertir el ejercicio de la medicina en una profesión, no existe una completa seguridad de que su descripción y la de otros médicos como el también médico griego Galeno de Pérgamo (130-hacia 216) corresponda de verdad al cólera o a otras enfermedades de similares características. Las primeras referencias fidedignas de la enfermedad proceden de India  durante la primera mitad del siglo XVI cuando describen varios brotes de una enfermedad a la que los portugueses que se habían establecido en India dieron el  nombre de cólera asiática. Durante los siglos siguientes hay múltiples referencias a brotes de la enfermedad  siempre en India o en territorios cercanos como Sri Lanka y Birmania. Fue  en el siglo XIX  cuando supera estos límites geográficos y pasa de epidemia a una pandemia, que es la denominación que se emplea cuando una epidemia se extiende por varios países. La primera descrita se produce entre 1817 y 1823, comenzando el brote en Calcuta y después de extenderse por toda India en 1818 alcanza Sri Lanka y en 1819 ya avanza por Birmania y la actual Thailandia . En 1820 ya hay casos en Bangkok y desde allí se expande a Indonesia , Singapur y Filipinas, al igual que por el norte y centro de China y también por Oriente Medio alcanzado el Golfo Pérsico llegando incluso hasta las costas de África , con casos registrados en la isla de Zanzibar y la costa de Tanzania. 

Mapa de la Organización Mundial de la Salud donde aparecen coloreados  los países que han declarado casos de cólera  en el período entre 2004 y 2007 . Sólo en el año 2004 la OMS  informó de 101.383 casos , de los que 95.560 tenían su origen en África debido a los problemas de acceso al agua potable , registrándose 2331 fallecimientos, aunque las cifras reales sean probablemente mucho mayores  ya que aquí se recogen sólo los casos reconocidos oficialmente. Las cifras que estima la OMS son en realidad de unos cinco millones de infectados y unos 120.000 muertos al año en todo el mundo . Cada vez que hay algún tipo de catástrofe, desde un terremoto a una inundación, uno de los principales temores de las autoridades sanitarias es precisamente la aparición de brotes de cólera por el consumo de agua contaminada por la bacteria ante el colapso de las redes de alcantarillado y de la distribución de agua potable (Imagen procedente de  http://vaccinationtool.appspot.com )  

Pero la siguiente pandemia tendría un marco geográfico mucho más amplio . En este caso su origen se hallaba en Persia , Uzbekistán y Afganistán y  desde allí llegará a Rusia en 1831 y continúa su avance hacia el oeste penetrando ese mismo año en Europa expandiéndose por Finlandia, Hungría, Austria y llegando a Alemania en 1832 . Los primeros casos en Inglaterra se registrarán en junio de 1831 y desde entonces ya no dejará de producirse brotes durante las décadas siguientes. La enfermedad se manifiesta de forma súbita y sin periodo de incubación , y sus síntomas principales son una diarrea incontrolable que puede llevar a defecar hasta cuarenta veces en un solo día´y a las que acompañan  náuseas lo que provocaba una rápida deshidratación del enfermo y una sensación de sed intensa.  En una segunda fase puede producirse un fatal desenlace bien por un fallo cardíaco o por el colapso de los riñones.  En la actualidad la forma de tratar la enfermedad es con el uso de antibióticos y la hidratación del enfermo con suero, pero por supuesto en  el siglo XIX no disponían de antibióticos porque para su aparición habría que esperar al descubrimiento de los antibióticos de la penicilina en 1928 por el científico escocés Alexander Fleming(1881-1955). Los médicos del siglo XIX ignoraban que el cólera se propaga a través de líquidos o alimentos contaminados por la bacteria Vibrio Cholerae o bien a través de las bacterias que permanecen en las heces de una persona enferma de cólera mientras que es muy infrecuente la transmisión de persona a persona  por lo que se puede permanecer al lado de un enfermo de cólera sin riesgo alguno para la propia salud. 

Fotografía de la bacteria Vibrio Cholerae responsable de la enfermedad que conocemos como cólera  del que se conocen  hasta doscientas variedades . Según los estudios realizados sobre la enfermedad para que se produzca la infección es necesario al menos la ingestión de un millón de estos microorganismos. Los síntomas principales son una fuerte diarrea , donde las heces tienen un fuerte olor similar al pescado y con forma de granos de arroz, acompañados por vómitos que producen una acelerada deshidratación del enfermo  que desemboca en un fallo cardíaco o en un colapso de los riñones que causa la muerte. del enfermo. El tratamiento más eficaz es la hidratación del cuerpo con sueros y para acortar la duración de la enfermedad , en particular la virulencia de las diarreas,  el uso de antibióticos (Imagen procedente de www.facmed.unam.mx )

No era esa la creencia extendida entre los médicos de la primera mitad del siglo XIX que en su mayoría defendían la llamada Teoría Miasmática de la enfermedad .  enunciada en el siglo XVII por el médico inglés Thomas Sydenham(1624-1689). Según Sydenham las enfermedades surgían de las emanaciones malsanas procedentes de zonas pantanosas y de aguas fétidas, lo que explicaba que las epidemias se extendieran a partir de los barrios más pobres e insalubres. Esta teoría sería defendida ya en el siglo XIX por el químico alemán Justus von Liebig(1803-1873) que aventuraba que esas emanaciones malsanas eran transportadas por el viento , explicando así el contagio de diferentes poblaciones separadas entre sí. Aunque la teoría era equivocada tuvo un efecto positivo y fue impulsar el saneamiento de las zonas más pobres para evitar la aparición de enfermedades. Sería el químico francés Louis Pasteur (1822-1895) quién  enunciaría otra teoría contrapuesta llamada "teoría germinal de las enfermedades infecciosas",según la cual el contagio de las enfermedades se debía a los gérmenes que podían propagarse de una persona a otra. Pero eso sería más tarde  y mientras se producen los brotes de cólera en Inglaterra durante las décadas de los años treinta y cuarenta del siglo XIX la opinión mayoritaria es que la enfermedad se transmite por el aire y cuando se producía un caso cundía el pánico y muchos abandonaban sus hogares para huir del contagio sin sospechar que el foco de la enfermedad se hallaba en el agua que que bebían, con la que cocinaban o con la que lavaban .  Esta era la situación cuando entra en escena un joven médico inglés de dieciocho años llamado John Snow(1813-1858). Snow procedía de una familia establecida en la ciudad de York, en uno de los barrios más pobres de la ciudad. Era el primero de los nueve hijos  nacidos del matrimonio entre  Willian y Frances Snow. 

Fotografía del doctor John Snow tomada en 1856 , dos años después de que identificara el origen del brote de cólera del barrio de Soho  señalando como causante del mismo el agua procedente de una bomba de agua situada en  Broad Street. Ya desde su juventud , cuando atendió a los mineros infectados por la enfermedad en varias minas en el norte de Inglaterra sospechó que la enfermedad no se transmitía por el aire, como era la creencia generalizada tanto entre la población como entre los médicos de su tiempo y en un ensayo publicado en 1849  titulado "Sobre el modo de contagio del cólera" ya señalaba al agua como el posible responsable de la infección, pero no tenía pruebas para demostrarlo. El brote de 1854 sería su oportunidad para investigar el origen de la infección aunque algunos le tacharan de loco . Estaba arriesgando su vida porque si era verdad que se contagiaba por el aire investigar sobre el terreno suponía correr un gran riesgo de contagiarse de la enfermedad. Como un siglo después escribiera  el escritor austriaco Peter Drucker (1909-2005) "Donde hay una empresa de éxito, alguien tomó alguna vez una decisión valiente" y Snow la tomó en aquel momento y con ello no sólo salvaría la vida de mucha gente sino que abriría el camino para una nueva forma de afrontar las enfermedades, la epidemiología (Imagen procedente de http://en.wikipedia.org )


Con catorce años comienza a trabajar como aprendiz de un cirujano en la localidad de Newcastle upon Tyne  y  en 1831, cuando el cólera entra en Inglaterra, tiene su primer contacto con la enfermedad. Pero será entre 1833 y 1836 cuando este contacto sea más directo cuando acude a unas minas en el norte de Inglaterra, las de Burnopfield y las de Pateley Bridge  para atender a los mineros enfermos de cólera. Allí comparte su vida con ellos, respirando el mismo aire  pútrido de las minas y a pesar de ello él no se contagia, lo que le conduce a cuestionar la teoría del contagio por el aire. En 1836 se traslada a Londres para establecerse en el bario del Soho  y en 1837  comienza a trabajar en el Hospital Westminster , ingresa en el Real Colegio de Cirujanos de Londres . Durante los años siguientes sigue investigando  sobre el cólera . En el año 1850 es uno de los fundadores de la Sociedad Epidemiológica de Londres que había surgido como respuesta a un nuevo brote de cólera sufrido por Londres en 1849. Ese mismo año había publicado una obra titulada "Sobre el modo de contagio del cólera" en el que exponía sus dudas sobre la teoría del contagio de la enfermedad por el aire pero tendría que esperar al año 1854 para confirmar sus sospechas y sería en el mismo barrio donde él se había quedado a vivir, el Soho. Durante toda la primera mitad del siglo XIX el Soho había tenido graves problemas sanitarios debido a la superpoblación del barrio por la llegada de gente de fuera de la ciudad que se establecía en este barrio y ayudado porque carecía de sistema de alcantarillado. 

Foto: Precauciones contra el cólera, 1853] Este prospecto fue emitida por la parroquia de St James en Westminster, y viene de la época de la tercera gran brote de cólera en Londres en el siglo 19.  Se hace sugerencias sobre la comida, la ropa para ayudar a combatir contra el cólera e identifica los médicos disponibles.
Prospecto publicado por la parroquia de Saint James en Westminster en 1853  durante un brote de cólera anterior al que un año más tarde asolaría Broad Street en el barrio de Soho. En él da una relación de doctores que atenderán a los pacientes  afectados principalmente por cólera y a continuación ofrece también sugerencias sobre comida y ropa para combatir a la enfermedad. Entre otras cosas aconseja abstenerse del consumo de bebidas espirituosas (bebidas alcohólicas) , recomendaba mantener limpias las habitaciones de las casas y evitar exposiciones innecesarias al frío y la humedad. Sin embargo, no mencionaba nada acerca de guardar precauciones con el agua´. Un año después John Snow la identificaría como la verdadera causa del origen de los brotes de cólera que de forma recurrente afectaba a Londres desde la década de los años treinta del siglo XIX (Imagen procedente de http://www.sohomemories.org.uk )

Como otras zonas de Londres desde 1831 el Soho fue azotado por varios brotes de cólera, pero ninguno como el que comenzó el 31 de agosto de 1854.  En los tres días siguientes murieron ciento veintisiete personas y para el 10 de septiembre el número de víctimas ya superaba las quinientas , con la particularidad de que la mayoría de ellos se produjeron en las inmediaciones de una calle, Broad Street. Los habitantes del barrio  huyen  abandonando sus casas ya que existe la creencia generalizada que se transmite por el aire, pero ya sabemos que no era lo que pensaba John Snow. Desafiando la opinión general y arriesgando su vida en el caso de que estuviera equivocado, Snow va puerta por puerta a lo largo de Broad Street acompañado por el reverendo Henry Whitehead (1825-1896) que era asistente en la iglesia de San Lucas en el Soho , registrando el número de infectados y muertos en cada edificio y una vez que ha reunido todos los datos confeccionará un mapa donde señala  con una marca negra  cada una de las muertes por cólera. Observando el mapa  concluyó que el mayor numero de enfermos y muertes se había producido en los edificios más próximos  a una bomba de agua situada en Broad Street y también advirtió otro dato que le convenció de que era el agua el foco de transmisión de la enfermedad y es que sólo había un edificio en la calle que no había registrado enfermos y era la fábrica de cerveza, ya que sus trabajadores no bebían el agua de la calle sino que bebían la cerveza que ellos mismos producían  y que gracias a su proceso de elaboración elimina cualquier posibilidad de contagio. 

Detalle del mapa que realizó el médico John Snow del brote de cólera en el barrio londinense de Soho  que comenzó el 31 de agosto de 1854. Podéis observar las marcas negras que Snow dibuja dentro de los edificios, cada una de ellas hacía referencia a los fallecidos por el cólera  y es evidente que de una forma abrumadora los casos se concentraban a lo largo de la Broad Street y en particular junto a la bomba de agua marcada en el maña en inglés  "Pump" en la confluencia con Cambridge Street. Un poco más a la derecha observad un edificio que pone Brewery. Esa era la fábrica de cerveza y  fijaos que en ella no hay ninguna marca negra pues ninguno de sus trabajadores fue afectado por el cólera gracias a que no bebían el agua procedente de la bomba de agua sino que bebían la cerveza que ellos mismos producían y que por el método empleado en su elaboración  impedía la  contaminación por la bacteria del cólera.  Aunque con el análisis del agua Snow no pudo determinar las causas de la infección  gracias a este mapa y a la investigación que hizo puerta por puerta en el barro , el médico inglés  pudo deducir que el origen del brote estaba en Broad Street y su causa era el agua extraída de la bomba de agua que se encontraba en la calle pues el consumo de   su  agua era el nexo común que unía a todos los enfermos de cólera. Aunque hoy no nos pueda parecer nada llamativo, la investigación de John Snow  constituyó una innovación revolucionaria, aplicando el método científico por primera vez al estudio del origen de una epidemia (Imagen procedente de http://norismo.wordpress.com ) 

En una carta dirigida a la publicación "Medical Times" , Snow explicaba como "Al acudir al lugar me encontré con que casi todas las muertes se habían producido a poca distancia de la bomba de Broad Street. Sólo hubo diez muertes en casas situadas cerca de otra bomba de agua . En cinco de estos casos los familiares de las personas fallecidas me informaron que siempre iban a por agua a la bomba de Broad Street, ya que preferían su agua a la de otras bombas que estaban más  cerca. En otros tres casos , los fallecidos eran niños que iban a la escuela cerca de Broad Street."  De esta forma el origen quedaba señalado con claridad  "El resultado de la investigación - prosigue Snow-  es que no ha habido ningún brote en particular de cólera en esta parte de Londres, excepto entre las personas que estaban en el hábito de beber el agua de la bomba antes mencionada (la de Broad Street)" Snow se puso en contacto con las autoridades y el día 8 de septiembre la bomba de agua fue retirada. Más tarde se descubriría que aquella bomba de agua esta casi al lado de un antiguo pozo negro, y las aguas residuales de éste se habían filtrado contaminando el agua que luego los habitantes de la calle obtenían de la bomba de Broad Street. A pesar de su éxito todavía no fue admitido oficialmente que la enfermedad  no se contagiaba por el aire sino que era el agua contaminada la responsable por un año más tarde en 1885, se encargó al ingeniero  Joseph William Bazalgette (1818-1891) la renovación y ampliación de todo el sistema de alcantarillado que permitió eliminar los pozos negros y las aguas residuales que se filtraban a la tierra. En total se construyeron casi dos mil kilómetros de colectores que conducían las aguas residuales en el curso inferior del Támesis, contaminando el río pero ya en una zona alejada de la ciudad. Habría que esperar todavía muchos años para que las aguas  del alcantarillado fueran tratadas y depuradas. 

Foto: Imagen ilustrativa de la página 'John Snow'
Fotografía de la bomba de agua que se encuentra hoy en  la londinense Broadwick Street como monumento a la memoria de John Snow  , el hombre que descubrió que el agua contaminada que consumían los londinenses era el origen de los brotes de cólera (Imagen procedente de (http://www.sohomemories.org.uk ) 

Inauguradas en 1865, no fueron concluidas las obras por completo hasta 1875 pero gracias a ellas ya no habría más epidemias de cólera en Londres. John Snow no podría ser testigo del éxito de su investigación ya que moría el 16 de junio de 1858  , seis días después de sufrir un derrame cerebral, pero para la historia quedaba su obra como  el de uno de los primeros médicos que utilizó un método científico  para investigar el origen de un brote epidémico y por ello es considerado el padre de la epidemiología  que hoy se define como una disciplina científica que utiliza elementos procedentes de diferentes ramas científicas para estudiar y controlar las enfermedades sufridas por los grupos humanos, como cuando escribo está sucediendo en África Occidental con el brote del virus Ébola. , estudiando el entorno donde se produce la enfermedad, los posibles agentes infecciosos y combinándolo con estudios demográficos y estadísticos y otros muchos factores que combinados ayudan a detectar el origen de las enfermedades, prevenir su expansión y ayudar a su cura. Décadas después la expansión de las redes de alcantarillado y el uso del cloro  para tratar el agua acabaría con los problemas de salubridad del agua al menos en el mundo occidental, porque no hay que olvidar que  según la Organización Mundial de la Salud sólo en el año 2004 se registraron casos de cólera en  cincuenta y seis naciones y afectaría a unos cinco millones de personas al año, causando entre 100.000 y 120.000 muertes. El acceso al agua potable y tratada sanitariamente sigue estando restringido en muchos de estos países. Aquí termino esta historia donde el valor de un hombre para oponerse al pensamiento dominante de su tiempo sirvió para abrir el camino que permitiría salvar la vida de miles de personas. y sentaría las bases de un nuevo método científico para luchar contra las enfermedades, acabando con las viejas teorías que se mantuvieron por inercia durante siglos. La próxima vez que abráis un grifo en vuestra casa para beber un vaso agua, recordad que en gran parte se lo debemos a John Snow será nuestro particular homenaje a su obra. 

Monumento funerario dedicado a John Snow en el cementerio londinense de Brompton donde está enterrado nuestro buen doctor. En la inscripción se lee "En recuerdo de su gran labor en la ciencia y la excelencia de su vida privada" Gracias a su trabajo ,que luego sería completado en décadas siguientes por las iniciativas de otros hombres y administraciones mediante la expansión de las redes de alcantarillado o la desinfección del agua con cloro , hoy cientos de millones de personas en todo el mundo pueden abrir el grifo de su casa y beber agua, lavar los platos o ducharse sin miedo a  contagiarse de alguna enfermedad infecciosa como el cólera. Algo que nos parece normal pero que , sin embargo, es extraordinario y, por desgracia, todavía no está al alcance de toda la población mundial . Snow fue el pionero de esta lucha que continúa en nuestros días (Imagen procedente de http://en.wikipedia.org)


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