lunes, 26 de mayo de 2014

MUJERES EN LA HISTORIA: MARÍA ANTONIETA , LA VIUDAD DEL CIUDADANO CAPETO (PRIMERA PARTE)

Cuando leemos en los libros de historia los nombres de reyes, reinas y de otros grandes personajes que un día gozaron del poder y la gloria y hoy apenas son un nombre y una fecha de nacimiento y muerte que memorizar para un examen y que luego se borrarán de nuestra mente con la mima facilidad que las noticias que leímos esta mañana en el periódico, solemos olvidar, o tal vez ni siquiera nos importa, que detrás de ese nombre y esos números había un ser humano como nosotros, con sus emociones, con sus pasiones, sus defectos y sus virtudes , personas cuyos actos y omisiones configuraron en mayor o menor medida el mundo en el que hoy vivimos.Y en muchos casos el personaje termina devorando a la persona, el cargo suplanta a quién lo ocupa y se le dan nombres que nos ocultan el suyo verdadero de la misma forma que dejan de ser seres de carne y hueso para transformarse en esculturas, en tumbas monumentales o en un nombre más de una larga dinastía cuyos actos ya a nadie importan, pues hace mucho tiempo que los ecos de su gloria y de su poder se apagaron . Así sucede con la protagonista de nuestra historia a la que se conoció por los más diversos nombres y apodos, la Austriaca, la Loba, Madame Déficit, la Viuda de Capeto , la Reina de Francia, nombres todos ellos tras los que se esconde algo menos solemne que una reina de uno de los reinos más poderosos de Francia y una de las mujeres más odiados de su tiempo , una mujer que se equivocó y que sólo en los momentos de mayor tribulación hallaría su auténtico yo , la mejor versión de si misma , cuando ya era demasiado tarde para salvar lo insalvable. Os invito a que nos subamos a nuestra particular máquina del tiempo para viajar al siglo XVIII y conocer a la protagonista de este relato. 

Antes de seguir deciros que para contaros esta historia voy a seguir el brillante relato de  la escritora y periodista española Cristina Morató (1961)  incluido en su obra ·"Reinas malditas" una de cuyas biografías es la de nuestra protagonista de hoy. Y ahora ya si , vamos a viajar al pasado , hasta el 1 de noviembre de 1755 a la ciudad de Lisboa. Hacia las nueve y media de aquella fría mañana de otoño  la capital portuguesa fue sacudida por un violento terremoto  que luego sería acompañado por un maremoto y  un incendio que dejaron la ciudad devastada , destruyendo un 85% de sus edificios y causando la muerte de entre  sesenta mil y cien mil personas en una ciudad donde vivían aproximadamente 275.000 habitantes. La magnitud de la tragedia conmocionó a toda Europa y los reyes de Portugal, José I (1714-1777) y su esposa Mariana Victoria de Borbón (1718-1781) tuvieron que suspender un viaje que tenían previsto a Viena para ser los padrinos de la nueva hija que estaba a punto de nacer de la mujer más poderosa del momento en Europa, María Teresa I de Austria (1717-1780) archiduquesa  de Austria , reina de  Hungría, Bohemia  y Croacia,  duquesa de Mantua, Milán y Parma y emperatriz consorte del Sacro Imperio. Por primera vez en la secular historia de la familia Habsburgo una mujer se encontraba al frente de la dinastía  y ello se debía a que su padre, el emperador Carlos VI (1685-1740), sólo había tenido con  su esposa Isabel Cristina de Brunswick(1691-1750) un hijo  varón, Leopoldo Juan , en 1716  el cual moriría apenas a los siete meses de haber nacido. A este varón le sucedieron el nacimiento de tres hijas y la mayor de ellas era María Teresa que finalmente heredaría el trono a la muerte de su padre en 1740.

Retrato de la emperatriz María Teresa I de Austria realizado por el pintor sueco Martin van Meytens (1695-1770) en el año 1759, cuando la emperatriz María Teresa tenía cuarenta y tres años de edad y ya había dado a luz a sus dieciséis hijos. Fue la mujer más poderosa de su tiempo y con la misma mano de hierro con la que gobernó los territorios de los Habsburgo  la  usó también para educar a sus hijas. De ella escribe Morató que "Odiaba perder el tiempo y solo vivía para sus deberes y obligaciones" siendo admirada por el resto de monarcas de su tiempo por su determinación y fortaleza defendiendo su trono que estuvo amenazado desde el mismo momento de coronarse en 1740 manteniendo una larga guerra que se prolongaría durante ocho años(Imagen procedente de http://es.wikipedia.org ) 

Su padre había hecho derogar la Ley Sálica que impedía que gobernase una mujer en los territorios de la Casa de Habsburgo mediante la promulgación de la Pragmática Sanción de 1713, pero a su muerte no todos respetaron este documento y entre 1740 y 1748 María Teresa tuvo que combatir en varios frentes para asegurar el trono, lo que finalmente consiguió . Cuatro años antes se había casado con Francisco Esteban de Lorena (1708-1765) , un compromiso cerrado cuando ambos eran niños. Compartieron gran parte de su infancia y adolescencia  en Viena y entre ambos surgió un amor verdadero, lo que no era muy frecuente en estos matrimonios concertados y lo que no impediría que Francisco la engañase en repetidas ocasiones y se ganara una merecida fama de seductor. Gracias al apoyo de María Teresa , su esposo sería elegido en 1745 como el nuevo emperador del Sacro Imperio con el nombre de Francisco I . El matrimonio sería muy fecundo y tendrían dieciséis hijos , once niñas y cinco niños, de los cuales seis no llegarían a superar los diecisiete años de edad . Dos de ellos  estaban destinados a convertirse en emperadores, el caso de su hijo mayor José II (1741-1790) y de Leopoldo II (1747-1792), mientras que el resto serían utilizados para la diplomacia matrimonial característica de las casas reinantes en Europa, donde los enlaces matrimoniales eran un arma más de la diplomacia y una forma de establecer alianzas interesantes con otros reinos.  Y así llegamos al  2 de noviembre de 1755, Día de Todos los Santos Difuntos y un día después de gran terremoto que destruyó Lisboa. No parecía el día más alegre para nacer, pero fue cuando vino al mundo la decimoquinta hija de la emperatriz María Teresa tras un duro parto que se había prolongado durante la mayor parte del día. Al final de la jornada el chambelán  de la corte escribía "Su Majestad ha dado  a luz felizmente a una archiduquesa pequeña , pero completamente sana"

Otro retrato de Martin van Meytens donde aparece la familia imperial al completo, con la emperatriz María Teresa  a la derecha y su esposo, el emperador Francisco I, a la izquierda , acompañados de todos sus hijos. Francisco I amaba a su esposa  y también la caza y la buena vida , además de ser un gran seductor que engañaba con frecuencia a su esposa  que, sin embargo , no se lo reprocharía. Era ella la que llevaba las riendas del poder y estaba acostumbrada a que se hiciera siempre su voluntad. Según escribe Cristina Morató, en la vida pública mantenían toda la pompa propia de las familias reales europeas pero en la vida privada  eran mucho más sencillos y se comportaban como una familia burguesa, muy alejados del lujo que presidía todos los actos de la corte francesa. Otro elemento que la diferenciaba de la corte francesa es que en Viena los reyes tenían su esfera de privacidad mientras que en Francia toda la vida de los reyes era pública, hasta el sencillo acto de vestirse era observado por decenas de personas (Imagen procedente de http://es.wikipedia.org )

La niña será bautizada por el arzobispo de Viena con el nombre de María Antonia Josefa Juana de Habsburgo Lorena (1755-1793) a la que en su familia llamarán Antoine y que nosotros conoceremos sobre todo como María Antonieta ,que es el nombre que utilizaré de ahora en adelante. Mientras María Teresa se recupera del parto ya comienza a pensar en un futuro enlace de la recién nacida que pudiera ser particularmente ventajoso para Austria, el matrimonio con  el heredero de la corona francesa, lo que sellaría la alianza con Francia contra los otros dos grandes enemigos en aquel momento de los Habsburgo de Austria, Inglaterra y Prusia. De la emperatriz María Teresa nos cuenta Cristina Morató que es una mujer infatigable que a las  cuatro semanas del parto ya ha retomado su ritmo habitual de trabajo , que era ciertamente intenso " Se levanta a las cuatro de la mañana en verano y a las seis en invierno. Asiste a misa, lee los periódicos, convoca a sus ministros, despacha el correo, firma  decretos y saca tiempo para recibir a su numerosa prole . Se acuesta siempre a las diez en punto . Toda su energía se volcada en los asuntos de Estado" Como podéis suponer esta frenética actividad no permite a María Teresa encargarse directamente del cuidado y educación de su numerosa prole , responsabilidad que recae en sus ayas entre las que sobresale la severa condesa de Lerchenfeld (fecha desconocida -1769) . María Teresa exigía de sus hijas más disciplina que formación intelectual y era una madre autoritaria y controladora que en más de una ocasión diría refiriéndose a sus hijas "Han nacido para obedecer y deben aprender a hacerlo a su debido tiempo" esperando de ellas que fueran sumisas y modestas .

Retrato de María Cristina de Habsburgo (1742-1798) fue la hija favorita de la emperatriz María Teresa y a la única que se le permitió el privilegio de elegir marido. Tenía otra hermana mayor, María Ana de Habsburgo (1738-1789) que no entró en la política matrimonial  porque desde muy joven había sufrido graves problemas de salud que no hacían posible que fuera candidata al matrimonio con ningún miembro de las familias reales europeas. María Ana  fue dirigida por su madre María Teresa hacia la vida eclesiástica convirtiéndose en abadesa, un camino que también seguiría otra de las hijas de la emperatriz, María Isabel de Habsburgo (1743-1808). María Isabel llegó a ser candidata a casarse con el rey Luis XV a pesar de la diferencia de edad , pero cuando todo parecía acordado contrajo la viruela y su rostro quedó marcado por la enfermedad lo que hacía imposible el matrimonio , por lo que tuvo que dirigir sus pasos a la Iglesia y también se convirtió en abadesa. La viruela era una enfermedad siempre presente que se cebaría en más de una ocasión con miembros de la Familia Imperial. En lo que respecta a María Cristina casi perdió la vida al dar a luz a su primer hijo, que nacería muerto y ella no volvería a tener hijos   (Imagen procedente de http://es.wikipedia.org )

No pasarán muchos años antes de que María Teresa advierta que de sus ocho hijas la más rebelde es su hija pequeña María Antonieta , por la que su padre Francisco I siente una particular debilidad . Los primeros años de la vida de María Antonieta pasan alegres junto a sus hermanas entre los diferentes palacios de la familia imperial , el Palacio de Hofburg en invierno, y el Palacio de Schönbrunn en verano , el palacio más hermoso de Viena que por la belleza de sus jardines era conocido como el "Versalles vienés" y sobre todo el Palacio de Laxenburg, el más pequeño de los tres pero tal vez por ello el más acogedor y donde más a gusto se sentía la pequeña María Antonieta  y ello a pesar del temor que la inspiraba la severidad de su madre y que la llevaría años después , cuando ya era reina de Francia, a escribir "Quiero a la emperatriz, pero la temo , incluso desde la distancia . Nunca estoy tranquila del todo al escribirla" .Siente celos de su hermana mayor María Cristina de Habsburgo (1742-1798), la favorita de su madre , que además de ser hermosa e inteligente también estaba dotada de notables  cualidades artísticas. María Antonieta se siente más próxima a otra de sus hermanas, María Carolina de Habsburgo (1752-1814)  , que según nos cuenta Cristina Morató , "comparten un gran parecido físico. Les une un vínculo muy especial y ambas son niñas extrovertidas y parlanchina" Tanto ella como sus hermanas reciben educación musical y contratan para enseñarlas a los mejores maestros de música de Viena, entre los que estaba el compositor alemán Christoph Willibald Glück (1714-1787), al que años más tarde María Antonieta protegería como reina de Francia, y el considerado padre del ballet moderno, el bailarín y profesor de ballet  francés Jean-Georges Noverre (1729-1810), al que también años más tarde favorecería María Antonieta cuando le nombró director del ballet de la Ópera de París. 

Retrato de la hermana favorita de María Antonieta, María Carolina de Habsburgo (1752-1814), realizado por la pintora suiza Angelica Kauffman (1741-1807)  cuando ya era reina de Sicilia. Ella y su hermana María Antonieta compartían una afición común, burlarse de la gente. Cuando María Teresa , su madre, se enteró de esta costumbre montó en cólera  y escribe a María Carolina  con gran dureza afirmando que la va a separar de su hermana "Os advierto que seréis separada  para siempre de vuestra hermana. Os prohibo todo secreto, información o conversación con ella; si la pequeña volviera a hacerlo , ¡no le prestéis atención!"  Esto se lo escribía el 19 de agosto de 1767, dos meses después María Cristina era casada con el rey de Nápoles y Sicilia, Fernando I y viajaba a Nápoles para no volver a ver nunca a su hermana María Antonieta (Imagen procedente de  http://es.wikipedia.org )

Al margen de la severidad de su madre son años felices donde María Antonieta va creciendo y mostrando unos hermosos rasgos heredados de su madre como nos describe Morató  "cabello rubio, una piel tersa y nacarada, unos hermosos ojos azules y un cuello largo y fino" . Cuanto tiene siete años  se produce un encuentro con otro niño de su edad , apenas un año más pequeño que María Antonieta , que estaba de gira por las cortes europeas causando asombro por su precocidad y extraordinario  talento musical. El 13 de octubre de 1762 aquel niño daba un concierto ante la familia imperial en compañía de su padre y su hermana en el palacio de Schönbrunn. En un  determinado momento el niño resbaló en el escenario y cayó y María Antonieta acudió en su ayuda para ayudarle a levantarse. El pequeño miró agradecido a aquella niña casi de su edad y la dijo "Sois buena". Aquel pequeño se convertiría en uno de los mayores genios de la historia de la música, se llamaba Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791). Pero estos años de vida despreocupada y dichosa estaba a punto de llegar a su fin de manera imprevista. El 18 de agosto de 1865, cuando María Antonieta tiene ocho años de edad, su padre, el emperador Francisco I, fallece en la ciudad austriaca de Innsbruck víctima de una apoplejía. a los cincuenta y seis años . y después de casi treinta años de matrimonio con María Teresa, que queda completamente desconsolada e incluso  piensa en retirarse de la vida pública y vivir en un convento, pero el heredero del trono imperial, su hijo y nuevo emperador  José II es todavía un joven inexperto de diecinueve años aunque de brillante inteligencia, y María Teresa permanecerá a  su lado para ayudarle en el gobierno de las extensas posesiones de los Habsburgo, al tiempo que pone en marcha la política de enlaces matrimoniales de sus hijas.

Retrato del pintor italiano Pompeo Batoni (1708-1787) del emperador José II, el hijo mayor de María Teresa y sucesor de Francisco I y a la izquierda con casaca blanca su hermano Leopoldo de Habsburgo que también se convertiría en emperador a la muerte de su  hermano en 1790. José II se convertiría en un gran apoyo de su hermana  María Antonieta  cuando esta viajó a Francia y sería gracias a su intervención que se solucionaría el problema íntimo que impedía que el futuro rey Luis XVI mantuviera relaciones con su esposa María Antonieta. José II era un hombre de gran inteligencia que trató de reformar el funcionamiento del Imperio siguiendo los criterios de la Ilustración  mejorando la educación , fundando universidades, ampliando la tolerancia religiosa y mejorando la situación de los campesinos . Fue uno de los ejemplos del despotismo ilustrado , aquella forma de gobierno que se basaba en el conocido lema "Todo por el pueblo pero sin el pueblo" (Imagen procedente de   http://es.wikipedia.org )


La primera en casarse es su hija favorita, María Cristina , que por este especial cariño que existía entre madre e hija la permite el privilegio  elegir marido, algo extraordinario en las cortes europeas y el elegido es el príncipe alemán y duque de Teschen Alberto Casimiro Augusto de Sajonia (1738-1822), un noble que carecía de fortuna y de un título nobiliario destacado pero al que María Cristina amaba y su madre autorizó el matrimonio que tendría lugar en abril de 1766, cuando todavía la corte estaba de luto por la muerte del padre de María Cristina.  El resto de sus hermanas eran conscientes que no tendrían la fortuna de su hermana mayor y sus matrimonios serían arreglados en función de las conveniencias políticas de Austria.  Pero antes de eso la tragedia volvería a cernirse sobre la familia imperial cuando en mayo de 1667 una epidemia de viruela asola Viena . La enfermedad ya había causado la muerte de una de las hijas de María Teresa en 1762, María Juana de Habsburgo (1750-1762) , que moría con sólo doce años de edad. En esta nueva epidemia de 1767 una de sus víctimas sería la joven y segunda  esposa del emperador José I, la emperatriz Josefa de Baviera (1739-1767). Durante su enfermedad José I no se acercará a su habitación y será María Teresa quien permanecerá junto al lecho de la enferma. Poco después María Teresa también enferma y se encuentra al borde la muerte aunque consigue recuperarse de forma casi milagrosa. Pero no acaban aquí las desgracias en la familia imperial porque poco después María Teresa acude con otra de sus hijas, María Josefa de Habsburgo (1751-1767), para rezar juntas en la Cripta Imperial  donde se encuentra la tumba de la emperatriz Josefa de Baviera, con la mala suerte de que la tumba no estaba bien sellada y María Josefa de Habsburgo contrajo la viruela  falleciendo el 17 de octubre de 1767 a los dieciséis años de edad y cuando estaba a punto de casarse  con el rey de Nápoles. Fernando I de Dos Sicilias(1751-1825) ,que, paradójicamente, también había estado comprometido con María Juana , muerta igualmente, como ya hemos visto , de viruela. 

Retrato de María Josefa de Habsburgo(1751-1767)  realizado en 1767 por el pintor checo Anton Raphael Mengs (1728-1779), el mismo año en que fallecía la joven archiduquesa víctima de la viruela cuando sólo tenía dieciséis años de edad. María Josefa  siempre había estado muy unida a su hermana María Juana de Habsburgo, muerta también de viruela a los doce años , y desde entonces vivía con el miedo a sufrir la misma enfermedad que había acabado con la vida de su hermana. Fue comprometida por su madre con el rey Fernando I de las Dos Sicilias, que estaba encantado con el compromiso porque de´cia de su novia que era  "deliciosamente bonita y dócil por naturaleza" aunque parece que María Josefa no compartía el mismo entusiasmo y se mostraba melancólica durante los últimos meses de 1767. Pero cuando ya estaba todo listo par que viajara a Nápoles a casarse con Fernando aquella enfermedad que tanto temían haría presa en ella y después de una larga agonía fallecía el 15 de octubre de 1767 que era el día fijado para que emprendiera el viaje a Nápoles. Sería enterrada con su vestido de novia (Imagen procedente de   http://es.wikipedia.org )   


Esta sucesión de muertes cambia los planes matrimoniales de la emperatriz María Teresa, que envía ahora como esposa al rey de Nápoles a la hermana favorita de María Antonieta, María Carolina , matrimonio que ahora sí llegará a realizarse en 1768. Y aunque sólo tiene doce años también ha llegado el turno de pensar en el futuro matrimonial de una María Antonieta que en sólo dos años ha perdido a su querido padre que la profesaba un afecto especial, y también su hermana preferida que partía hacia Nápoles. En aquella época las separaciones eran particularmente dolorosas porque no había forma de mantener contacto nada más que a través de la correspondencia y en muchas ocasiones  eran de por vida y jamás volverían a verse a no ser que hubiera algún motivo muy especial que las reuniera. Veamos como es esta joven María Antonieta a los doce años según nos la describe Cristina Morató "Delgada, de talle fino , tiene poco busto y escasa estatura. Cabello rubio , abundante y espeso como el de su madre. Es una jovencita bastante atractiva  con algunos defectos de fácil  solución como  unos dientes mal montados y en mal estado que se soluciona con unos incómodos alambres de acero gracias a los cuales logró una  hermosa dentadura". A todo ello hay que añadir "una frente ancha y despejada  y un grueso labio inferior, característico de los Habsburgo además de una nariz aquilina" . La emperatriz María Teresa acuerda con el rey de Francia Luis XV (1710-1774) el matrimonio entre su hija y el nieto del rey francés y heredero al trono el Delfín Luis , el futuro Luis XVI.(1754-1793)

Sólo hay un inconveniente, y es que el monarca francés ha dejado claro que quiere que la futura reina de Francia sea una mujer instruida y la formación intelectual de María Antonieta no es precisamente brillante , pues  tiene dificultades para escribir, no sabe idiomas, carece de conocimientos en historia o literatura y la lectura no se encuentra entre sus aficiones.  Había que prepararla con celeridad y María Teresa solicita a la corte francesa el envío de un tutor que la enseñe francés  y amplíe su bagaje cultural y así llega a la corte vienesa procedente de Francia el abad de Vermond, un hombre ilustrado  que nada más conocerla se hará una impresión positiva de la futura reina francesa " Es alegre, encantada y simpática - escribe el buen abad - Posee todas las innegables gracias y si crece un poco más , como se espera, los franceses no necesitarán nada más para reconocer a su soberana" Mientras el abad enseña a María Antoniera a hablar francés correctamente, aunque siempre conservará algo de su acento austriaco, además de cultura general, la emperatriz María Teresa ordenará que la cama de la pequeña sean llevados a sus aposentos para estar más tiempo con ella, tratando de recuperar todos aquellos años en los que apenas la había prestado atención por sus obligaciones como emperatriz, e intenta  aleccionarla  para que esté preparada para la misión que le ha correspondido, ser reina de Francia. Entre los consejos que da a su joven hija  destaca  aquel en el que la recalca que "nunca se avergüence de pedir consejo  y no no obre jamás por puro capricho" . Un consejo que María Antonieta no tendría siempre en mente, por desgracia para ella y la corona francesa. 

Retrato de María Antonieta  realizado por Martin van Meytens alrededor de 1767 o 1768 , cuando la archiduquesa tenía doce años de edad , cuando fue comprometida con el Delfín de Francia, Luis.  Trataron de instruirla casi en una carrera contrarreloj antes de que tuviera que viajar a Francia, ya que su educación era muy deficiente y hubo agujeros en su educación que no pudieron ser reparados como su completo desinterés por la lectura. Su madre temía que su carácter campechano y afable  la hiciera mostrarse  torpe e incluso ridícula en la protocolaria, artificiosa y teatral corte francesa En lo que se refiere a su carácter , el secretario de la emperatriz María Teresa I , el barón Pichler, escribía "Ella no quiere ser gobernada ni dirigida, ni siquiera guiada por las personas entendidas. Esta es la cuestión hacia la cual todos sus pensamientos  parecen, hasta el presente, estar concentrados. Fuera de esto, no reflexiona demasiado, y el uso que ha hecho , hasta el momento , de su independencia es evidente, pues sólo se ha preocupado de la diversión y la frivolidad" (Imagen procedente de http://es.wikipedia.org ) 

El 6 de junio de 1769 se produce la pedida formal de la mano de María Antonieta a través del embajador francés en Viena y unos meses más tarde tiene lugar otro acontecimiento importante del que la emperatriz María Teresa hace partícipe al rey Luis XV escribiéndole en una carta donde le cuenta que  desde el 7 de febrero de 1770, con catorce años de edad, María Antonieta  ha dejado de ser una niña , es decir, había tenido su primera menstruación lo que era importante pues ya entraba en la edad fértil para dar un hijo y heredero a la corona francesa. El 17 de abril de ese mismo año María Antonieta jura renunciar a todos sus derechos sobre los territorios que le correspondían en su condición de Archiduquesa de Austria, condición inexcusable para poder convertirse en el futuro en reina de Francia y dos días más tarde se celebraba la boda por poderes. Ya era oficialmente la Delfina, la esposa del heredero de la corona francesa, el Delfín de Francia. María Teresa pasa todas las horas que puede con su hija para terminar de instruirla hasta que la mañana primaveral del 21 de abril de 1770 llega la hora de la partida . La acompañarán en un magnífico séquito un centenar de personas que viajarán en cincuenta y siete carruajes  cuyo objetivo es llegar a la frontera francesa el 1 de mayo. La emperatriz, por una vez, se emociona al separarse de aquella hija a la que tan poco tiempo había podido dedicar y que ya no podría recuperar . Madre e hija se dan un último abrazo y María Teresa  le dedica estas últimas palabras entre lágrimas "Adiós, querida hija, Una gran distancia nos separará . Siembra el bien entre el pueblo para que pueda decir que les he enviado un ángel"  Nunca más volverían a verse en persona aunque mantendrían siempre contacto a través de una intensa correspondencia, donde María Teresa no se cansaría de aconsejar a su hija, consejos que no siempre serían escuchados.

El 7 de mayo  la comitiva llega al punto de entrega de María Antonieta  a su nuevo pueblo, Francia. La ceremonia tiene lugar  en una isla en medio del río Rin  que marca la frontera entre el territorio del Sacro Imperio y Francia . En un pabellón erigido en la isla , como si se tratara de una ceremonia de renacimiento de los antiguos cultos mistéricos griegos y egipcio en los que el iniciado se despojaba de todo lo que le ataba a su vida anterior, María Antoniera se despojó de sus ropa austriaca y se vistió  con nuevas prensas a la moda francesa  y se despide de las que hasta entonces habían sido sus damas de compañía. Todo lo que había constituido su mundo hasta aquel momento queda atrás. Recordemos que tenía apenas quince años, hoy la consideraríamos una niña, y ahora iba a una corte en la que no conocía a nadie, en un país extranjero y lejos de su familia, y nos podremos hacer una idea de lo que debía sentir María Antonieta en aquel momento. Cuando la presentan  a su nueva dama de honor, la condesa de Noailles, se abrazará instintivamente a ella rompiendo todo el protocolo, tal vez buscando en ella algo de protección, aunque lo que iba a encontrar en Noailles, según Morató, era a "una severa dama para la que la etiqueta  de Versalles es sagrada y que se comportará con la reina como una tiránica institutriz" Una semana más tarde María Antonieta conocerá por fin al rey Luis XV, a su prometido el Delfín de Francia y a tres de sus tías, hijas de Luis XV, en un encuentro que tuvo lugar en el bosque de Compíègne,  a unos sesenta y cinco kilómetros de París.  La joven causa una grata impresión al monarca que nada más conocerla ya la llama con afecto  "mi nieta" y de la que dirá que es "espontánea y un poco infantil". En una carta  que escribe a la emperatriz María Teresa el monarca francés afirma que "la familia real está maravillada con la señora archiduquesa"

Retrato del Delfín de Francia, el futuro Luis XVI en un retrato realizado en 1769 cuando tenía quince años de edad  por el pintor francés Louis-Michel van Loo (1707-1771). Escribe Cristina Morató que cuando vio por primera vez a María Antonieta "la besó recatadamente en la  mejilla sin el menor entusiasmo" Los rasgos principales de su carácter eran una extrema timidez  e inseguridad  que le perjudicarían durante sus años de reinado . Recibió la educación propia de un hombre de la Ilustración y estaba dotado de grandes conocimientos que iban desde la gramática y la historia hasta las matemáticas y la astronomía. (Imagen procedente de  http://es.wikipedia.org )  

Pero ¿y el Delfín? Morato recoge la entrada del diario del joven príncipe correspondiente a aquel día donde decía escuetamente "Encuentro con la señora delfina" La descripción que Morató hace del joven príncipe no es muy alentadora "era un adolescente tímido y algo torpe , además de poco agraciado" y por si esto fuera poco "se hallaba bajo la tutela  de su preceptor, un hombre con fama de malévolo quien desde su más tierna infancia había prevenido a Luis sobre la maldad de los Habsburgo" aunque a pesar de todo ello era un joven inteligente. EL 16 de mayo el séquito que acompaña a María Antonieta llega a su destino, la que iba a convertirse en la nueva residencia de la joven y no era una residencia cualquiera, sino el Palacio de Versalles , el palacio más deslumbrante y lujoso de toda Europa, construido durante el reinado del más poderoso de los reyes franceses, el Rey Sol Luis XIV (1638-1715) y cuyas dimensiones eran apabullantes, más de ochocientas hectáreas de superficie , equivalente a ochocientos campos de fútbol, setecientas habitaciones, más de dos millares de ventanas, veinte kilómetros de caminos, sesenta y siete escaleras , con capacidad de alojar a veinte mil personas, con una población estable de unas cinco mil personas  entre la Familia Real, la nobleza que formaba la corte, los miembros del gobierno y el personal que debía atenderles. Y todo ello en medio del más exquisito lujo. El mismo día de su llegada, María Antonieta y Luis celebran la ceremonia oficial de su matrimonio en la capilla del Palacio de Versalles  oficiada por el arzobispo de Reims. Se celebra a continuación una gran fiesta que, sin embargo, estará marcada por la tragedia ya que los fuegos artificiales que se lanzaron para celebrar el compromiso originan un incendio que causará la muerte de ciento treinta y dos personas. No era un buen augurio para comenzar la nueva vida matrimonial.

Después de los fastos propios de aquel día llegaba la hora de la noche de bodas y de consumar el matrimonio , pero la entrada del diario del Delfín correspondiente al día siguiente nos aclara lo que sucedió aquella noche "Nada". Y no sería la única vez que se repetiría este "nada" porque esa sería la palabra que acompañaría las noches del matrimonio durante los siguientes siete años. Si, en aquellos años Luis y María Antonieta no yacerían juntos ni una sola noche. El joven príncipe padece fimosis , un problema que le causa impotencia y que puede solucionarse con una sencilla operación , la circuncisión, pero Luis teme someterse a ella. De todas formas, esto no se descubrirá hasta que pase un largo tiempo y por el momento la joven María Antonieta se dedica a explorar su nueva residencia y no tardará en descubrir que , a diferencia de la vida en los palacios vieneses, en Versalles no existe la intimidad y la vida de los príncipes es muy parecido a un espectáculo público . Así lo explica la joven a su madre en una carta "A partir de mediodía , todo el mundo puede entrar en mis aposentos; me pongo el colorete y me lavo las manos ante el mundo entero. Luego, los caballeros salen y las damas de honor se quedan y me visten delante de ellas" Incluso en el banquete de boda de Luis y María Antonieta  hubo más de seis mil invitados que no participaron del banquete  sino que se limitaban a observar como comían los miembros de la Familia Real como si se tratara de un espectáculo deportivo. Todo se hacia a la vista de la gente y cualquier podía entrar en palacio , ya que sólo estaba prohibida la entrada de los que hubieran padecido viruela , los monjes de las órdenes mendicantes y los perros

Retrato de la bella favorita del rey Luis XV, Jeanne du Barry (1743-1793) que era detestada por casi todos en la corte por considerarla una advenediza que se aprovecha de su influencia sobre el  monarca. Sobre todo la odiaban las hijas de Luis XV , conocidas como "Les mesdames de France", "Las señoras de Francia", cuatro hijas solteras que ya frisaban los cuarenta años y a las que el rey no había logrado casar por su aspecto poco agraciado. Entre ellas estaba María Adelaida de Francia (1732-1800) , conocida popularmente como "La Andrajos"  conocida por su  malicia al hablar y considerada  la más perversa de las hermanas, Victoria de Francia (1733-1799), llamada "la cerdita" y de una ingenuidad tan extrema que hacía pensar a muchos que era tonta, y Sofía de Francia (1734-1782) , llamada "la Zampa" y de una fealdad que se decía que conmocionaba al que la contemplaba. Estas tres mujeres predispondrían a María Antonieta contra Jeanne du Barry con bastante éxito  pues en una carta  la Delfina calificaba a la amante del rey como "la criatura más estúpida e impertinente que te puedas imaginar" Cuando Luis XV moría en 1774  du Barry sería expulsada de la corte. Moriría durante la Revolución Francesa decapitada. En cuanto a las tías del Delfín tiempo después  se volverían contra María Antonieta y difundirían rumores sobre ella que harán mucho daño a la reina de Francia   (Imagen procedente  http://es.wikipedia.org ) 

Escribe Cristina Morató que "si algo no  soportaba María Antonieta era el complejo ceremonial  que marcaba su vida diaria  y tener que depender de los demás en cosas que en Viena hacía ella misma"  pero a pesar de ello y de su juventud "se muestra dócil con las convenciones y trata de comportarse con respetabilidad " Los meses pasan y crece la inquietud  porque el matrimonio sigue sin consumarse. El rey Luis XV habla directamente con su nieto y este alega que  no ha yacido con su  esposa porque todavía no ha logrado vencer la timidez que se apodera de él en presencia de María Antonieta mientras que la emperatriz María Teresa la insta a su hija a que tome la iniciativa "Todo depende -escribe María Teresa - de la esposa, si pone voluntad, es dulce y divertida con su esposo", un esposo que, por otro lado, ya está enamorado de María Antonieta y cada vez pasa más tiempo con ella cuando deja al margen sus principales aficiones, la caza, la carpintería y una extraña afición, la forja. Mientras, María Antonieta  ve con tristeza como pierde a un hombre que la había ayudado con sus buenos consejos desde su llegada a Versalles, Étienne François duque de Choiseul(1719-1785), secretario de estado de Luis XV, que cometió la imprudencia de criticar a la favorita del rey, Madame  Jeanne du Barry ( 1743-1793) que tenía en enorme ascendiente sobre el monarca y al enterarse de las críticas de Choiseul forzó su exilio de la corte .

María Antonieta la retiraría la palabra excepto una vez el día de Año Nuevo de 1772  cuando se la encontró en la Galería de los Espejos de Versalles y la dijo "¡Cuánta gente hay hoy en Versalles!" pero más tarde añadiría "Le he hablado una vez , pero estoy decidida  a dejarlo ahí, así que esa mujer no volverá a oír mi voz " y así fue, todo un desafío ya que la amante del rey era en aquel momento el máximo poder en la corte ya que ejercía una influencia casi absoluta sobre las decisiones del rey. El 8 de junio de 1773  María Antonieta hace su primera aparición pública ante el pueblo de París , asistiendo a misa en la catedral de Notre Dame. Regresa a Versalles emocionada ante el recibimiento y el cariño demostrado por los parisinos por su joven princesa  "¡Qué feliz soy -escribe a su madre - de ganar la amistad del pueblo a tan bajo precio! No hay, sin embargo , nada más preciado; así lo he sentido y no lo olvidaré nunca!" En efecto , nada tan preciado como el cariño del pueblo y también nada más voluble, como terminaría por comprobar María Antonieta y como conoceremos en la segunda parte de su historia. De momento les dejamos en este año de 1773 , siendo todavía unos jóvenes príncipes  lejos de sospechar el destino que les aguarda después de que el 10 de mayo de 1774 el rey  Luis XV fallezca y la corona pase al nuevo rey, Luis XVI . María Antonieta ya era la nueva reina de Francia.  

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