lunes, 3 de septiembre de 2012

UN GRITO DE LIBERTAD: HISTORIA DE LA INDEPENDENCIA DE MÉXICO(PRIMERA PARTE)

 
En el Mentidero he ido dedicando artículos a narrar la historia de la conquista española de los diferentes pueblos que habitaban América, desde la conquista  del Imperio Azteca y los reinos mayas en el actual México y las naciones centroamericanas dirigida por Hernán Cortés (1485-1547) a la  conquista del Imperio Inca por Francisco Pizarro (1478-1541) , la de Chile por Pedro de Valdivia (1497-1553) , la del futuro virreinato de Nueva Granada que incluía a Ecuador, Colombia y Venezuela obra de diferentes conquistadores y la de la Argentina de nuestros días en la que también participaron muchos conquistadores y aventureros a lo largo de casi un siglo . Pero si el siglo XVI fue el de las conquistas el siglo XIX sería el de la independencia de aquellos territorios que durante tres siglos habían constituido el Imperio más grande de la Tierra, pero esos movimientos de independencia no serían el resultado de una acción coordinada aunque su deseo era común, romper el vínculo que las unía con la metrópoli, España. A lo largo de siglos de mestizaje las sociedades americanas tenían una división social donde el color de la piel jugaba un papel importante para determinar la posición dentro de la sociedad. En la parte superior de la pirámide se encontraban los blancos, tanto los nacidos en España que viajaban a América para buscar otros horizontes y su fortuna, como los criollos.
 
Los criollos, palabra procedente del portugués y que significa "criar", era el termino utilizado para denominar a los hijos o descendientes de padres blancos europeos, generalmente españoles, y constituían la clase alta de las sociedades americanas aunque por debajo de los que venían de España, la que controlaba el comercio y la agricultura formando una especie de aristocracia blanca cuya riqueza se basaba en la explotación  de los colectivos que se encontraban en la parte baja de la pirámide social donde se encontraba la población indígena y por debajo de ellos los millones de esclavos negros que durante siglos habían sido objeto de uno de los comercios más rentables , la trata de esclavos procedentes de África, una mano de obra esclava imprescindible para conservar la prosperidad de las grandes haciendas. Pero no se puede hablar de la independencia de las diferentes colonias españolas en América  de forma general, ya que las realidades sociales, políticas y militares de cada colonia no eran idénticas. En el Mentidero ya hemos conocido la historia de la Independencia de Venezuela y también de Haití y hoy vamos a adentrarnos en la de una de sus colonias más importantes, la que fue la primera gran conquista en la América continental  y donde los españoles crearon un virreinato al que dieron el nombre de Nueva España.

Mapa del Virreinato de Nueva España después de la entrada en vigor de las llamadas Reformas Borbónicas impulsadas por el rey Carlos III y aprobadas en diciembre de 1786 en las que el territorio del virreinato quedaba dividido en una serie de territorios a los que se llamó Intendencias que serían el embrión de los actuales estados mexicanos y cuyo principal objetivo era lograr una administración más eficaz y reducir el poder del virrey al descentralizar la toma de decisiones . Nueva España era el virreinato más poderoso y también el más rico de las posesiones españolas, además de punto de unión de los diferentes territorios en manos españolas, ya que al puerto de Acapulco llegaba el Galeón de Manila con las mercancías procedentes de Filipinas y después de cruzar México eran embarcadas en Veracruz hacia España igual que los cargamentos de plata de los grandes yacimientos mineros de Guanajuato, San Luis Potosí o Hidalgo que alimentaban a las siempre vacías arcas de España, que utilizaba aquella riqueza para financiar sus guerras en Europa (imagen procedente de http://americanaunojoaquin.wordpress.com )
 
 
El 13 de agosto de 1521  era capturado por las tropas de Hernán Cortés el último emperador de los aztecas o mexicas , Cuauthémoc(1496-1525), aunque la palabra correcta sería tlatoani que  designaba a los gobernadores de las ciudades , en este caso la capital mexica Tenochtitlán. La capital de los mexicas caía en manos de los españoles y aunque las expediciones militares proseguirían en los años siguientes la conquista de México era ya un hecho. Pero sería el 8 de marzo de 1535 cuando se creaba oficialmente la entidad política a la que se daría el nombre de Virreinato de Nueva España , cuyo primer virrey fue Antonio de Mendoza y Pacheco(hacia 1490-1552) , que gobernaría el virreinato durante quince años y establecería su capital en Ciudad de México, construida sobre las ruinas de la antigua capital mexica de Tenochtitlán.Su extensión no se limitaría a las fronteras actuales de México sino que abarcaría los territorios de América Central, las posesiones españolas en América del Norte e incluso se incorporarían a ella las conquistas españolas en Oceanía y Asia.  Como sucedió en otras colonias, el territorio se organizó en base a las encomiendas, grandes extensiones de terreno que en un primer momento se entregaron a aquellos que habían tenido una participación destacada en la conquista de aquel territorio y luego a miembros de la nobleza. En las encomiendas su dueño tenía un poder absoluto , organizando el trabajo de sus habitantes que, a menudo, y a pesar de las leyes dictadas por los diferentes reyes españoles para evitarlo, eran convertidos en mano de obra esclava  explotada en beneficio del encomendero.
 
La economía del virreinato se basaba en cuatro pilares , la agricultura, la ganadería, el comercio y la minería y en paralelo al poder político del virrey se desarrolló otro poder , más espiritual pero no por ello menos poderoso, la Iglesia, que controlaba la educación , la atención sanitaria y muchas áreas de la administración del virreinato. Durante los siglos siguientes España se alimentaría de los metales preciosos, los productos agrícolas y ganaderos y el trabajo de los habitantes del virreinato. Como escribe el historiador británico John Lynch (1927) , cuya obra "Las revoluciones hispanoamericanas" me servirá de guia a lo largo de esta historia, "México era una pura colonia. Los españoles dominaban a los criollos, estos utilizaban a los indios, y la metrópoli explotaba a los tres". Toneladas de plata fluían anualmente hacia  las insaciables arcas de la hacienda española, un flujo que no dejó de crecer a lo largo de aquellos siglos  y aún en una fecha tan tardía como 1804 la producción de plata mexicana alcanzaba su máximo histórico con un valor de veintisiete millones de pesos en contraste con los cinco millones de un siglo antes. Sólo el virreinato de Nueva España producía el 67% de toda la plata extraída en la América española  destacando las minas de Guanajuato , donde se extraía el equivalente a una sexta parte de todos los metales preciosos de América, lo que además de convertir a Nueva España en la principal fuente de riqueza para España también proporcionó un desarrollo importante del propio virreinato.

Ruinas de la Mina de la Valenciana en Guanajuato, unas de las más importantes de Nueva España. En el siglo XVI trabajan en ellas la población indígena pero debido a la importante mortalidad de los indios que no resistían el trabajo en las minas fueron sustituidos por esclavos negros procedentes de África. La Mina de la Valenciana comenzó a explotarse en ese mismo siglo, el XVI ya que fue descubierta en 1548 pero sus resultados no sería espectaculares hasta que fue adquirida por un joven llamado Antonio de  Obregón  en 1760 y gracias a un préstamo comenzó a invertir en la mina logrando que su producción se disparase a partir de 1768 llegando a producir tanta plata como todas las minas del Virreinato del Peru juntas y representando dos tercios de la producción de plata de Nueva España, que era enviada casi integramente a España. Como recompensa el rey Carlos III le concedió el título de Vizconde de La Mina y Conde de Valenciana. La época dorada de la minería del virreinato de Nueva España fue el siglo XVIII, cuando se alcanzaron las máximas producciones de plata y oro  y esta abundancia hizo que el virrey Antonio María de Bucareli (1717-1779) emitiera a partir de 1772 monedas de oro en Nueva España con lo que sólo en ese año consiguió aumentar en un 50% el Producto Interior Bruto del virreinato , favoreciendo el desarrollo de la agricultura , la ganadería y el comercio y permitiendo invertir parte de los beneficios en Nueva España aunque más del 30% de esos beneficios iban a España . Por desgracia, esta prosperidad económica era sólo para los españoles y los criollos, no para la mayoría de la población india y mestiza (imagen procedente de http://es.123rf.com ) 
 
Por supuesto esta prosperidad económica se refería no a la población indígena sino , como suele suceder, a los más ricos , pues precisamente en Nueva España se encontraban las familias más ricas de la América Colonial. Escribe Lynch que "en Caracas se consideraba rico a quien tuviera una renta anula de diez mil pesos procedentes del comercio agrícola; en Perú pocas familias tenían más de cuatro mil pesos de renta. En México había gente, fuera incluso del sector minero, que tenía unos ingresos anuales de doscientos mil pesos" y pone el ejemplo de los dueños de la Mina Valenciana, explotada por los condes de Valenciana, españoles que habían llegado a Nueva España como inmigrantes pobres y que obtenían gracias a la explotación de las minas unas rentas superiores a un millón de pesos anuales. Estas grandes fortunas influían también en la agricultura y la ganadería, ya que con su poder económico fueron comprando nuevas tierras y constituyendo enormes haciendas o ranchos donde la mano de obra indígena era explotada en un régimen cercano a la esclavitud mientras que los pequeños propietarios y los campesinos se veían obligados a subsistir con terrenos cada vez más pequeños  en los que sólo podían aspirar a desarrollar una agricultura de subsistencia, por lo que cada vez más personas pasaron a depender para su supervivencia de los grandes propietarios, de forma que los rancheros o hacendados  se convertían en una suerte de señores feudales como en la Europa medieval y los trabajadores eran sus siervos. La situación la resume Lynch cono estas palabras "El campesinado no podía alimentarse independientemente de las grandes fincas.Los terratenientes tenían a los campesinos a su merced, tanto en su calidad de consumidores como en la de trabajadores" .
 
A comienzos del siglo XIX la población de Nueva España había alcanzado los seis millones de habitantes, que aunque hoy nos parezca poco era el resultado de un gran crecimiento demográfico durante el siglo XVIII, pues en 1742 apenas era de 3.300.000 habitantes  por lo que casi había duplicado su población y ese crecimiento se había producido sobre todo entre los indios, que suponían un 60% de la población , y las castas un 22%, mientras que la población blanca, ya fueran criollos o españoles que vivían en México , apenas llegaba al 18% del total de la población, , siendo alrededor de un millón, aunque  de ellos poco más de quince mil eran españoles , casi todos ellos concentrados en Ciudad de México.He mencionado a las castas y creo que es necesario explicar que significaba este término y a quienes se incluía bajo esa denominación. Durante los primeros años de la conquista y posterior colonización de América  apenas viajaban mujeres con los conquistadores, por lo que casi desde un primer momento hubo relaciones entre los españoles y las mujeres indígenas y los hijos frutos de esas relaciones fueron los primeros mestizos, la palabra con la que se denominaba a los hijos de un español y una india. Pero como las epidemias acabaron con la vida de una gran parte de la población indígena hubo que traer esclavos negros de África para trabajar en las haciendas y las minas. Sus amos también tendrían relaciones con ellos dando lugar a nuevos mestizajes a los que se comenzó a clasificar según el tipo de mezcla que tuvieran.

Un esquema con las múltiples combinaciones de mestizaje que se daban en la sociedad de Nueva España donde había cuatro grandes grupos raciales, los blancos de origen español, los indios , los negros , esclavos procedentes de África, y una pequeña población china. Excepto los blancos, ya fueran españoles o criollos, es decir, blancos pero nacidos ya en América, todos los demás formaban parte de las castas que vivían apartados de los blancos en una especie de apartheid, donde casi su único derecho era el de pagar impuestos y trabajar en régimen de esclavitud en las encomiendas. Los españoles impusimos nuestra cultura, nuestro sistema de creencias y costumbres al tiempo que obligamos a los indígenas a abandonar los suyos, algo que, por otra parte, sucede siempre que un Imperio somete a otros pueblos por la fuerza de las armas. El problema es que se estaba marginando al 82% de los habitantes del virreinato. En la actualidad México está integrado por más de un centenar de grupos étnicos diferentes , el tercer país del mundo con más diversidad después de China y la India (imagen procedente de http://www.kalipedia.com )
 
Para no perdernos con las clasificaciones , que fueron varias y algunas muy complejas, os incluyo la más sencilla es la que dividía a las castas en estos grupos: mestizos, hijos de español e indio, castizos fruto de la relación entre español y mestizo, mulato, descendiente de un español y esclavos negros, moriscos, nombre que recibían los descendientes de un mulato y un español, albinos, hijos de un español y un morisco. Pero al margen de esta clasificación había muchas más como los zambos, nacidos de la unión entre negro e india, cambujo, descendiente de india y asiático y muchas otras posibilidades de mezcla de sangre. Una de las diferencias de la conquista española de América en comparación a la de América del Norte por Inglaterra fue el mestizaje, pues si la religión protestante que profesaban los británicos les impedía tener, al menos en teoría, relaciones sexuales con los indios, los españoles no tenían esa restricción por lo que desde un principio mantuvieron relaciones con la población indígena. Pero hay que tener en cuenta que eso no significa que los españoles se casaran con las indias y mucho menos con las esclavas negras, tenían relaciones sexuales , las convertían en concubinas pero a ninguno se les pasaba la idea de casarse con ellas , una compromiso que estaba reservado a las españolas . En 1566 el clérigo Martín González escribía sobre la relajada moral y sexualidad de los españoles "Querer contar e anumerar las indias que al presente cada uno tiene, es imposible, pero paréceme que hay cristianos que tienen a ochenta e a cien indias, entre las cuales no puede ser sin que haya madres y hijas, hermanas e primas; lo cual, al parecer, es visto que ha de ser de gran conciencia."
 
A pesar de que la población indígena y mestiza era abrumadoramente mayoritaria, un 82% del total de la población del virreinato a comienzos del siglo XIX, como podéis suponer los apenas quince mil españoles monopolizaban los cargos públicos y los puestos más altos de la administración mientras que los criollos controlaban el comercio y eran dueños de las inmensas haciendas y de la producción minera. Mientras la minoría que acaparaba el poder, españoles y criollos, y la propia Iglesia, nadaban en la abundancia desde la segunda mitad del siglo XVIII gracias al auge de la minería y del comercio, el sector agrícola vivía una época particularmente sombría, pues desde 1720 a 1810 sufrió no menos de diez graves crisis debido a los problemas en el cultivo del maíz. Sus malas cosechas causaron sucesivos episodios de hambre que a su vez provocaban epidemias que afectaban a los más pobres, es decir, a los indígenas y mestizos . El precio del maíz, el principal cultivo del virreinato, se multiplicó en estos años quedando fuera del alcance de gran parte de la población, condenada a pasar hambre e incluso a morir de inanición. Mientras que la alta jerarquía eclesiástica permanecía alejada de la realidad, el bajo clero, los sacerdotes que convivían  con el pueblo y conocían la realidad cotidiana comenzaron a avisar sobre la grave situación por la que  estaba pasando la población con niveles de pobreza que hacían aún más escandalosa la riqueza que rodeaba a criollos y españoles.

El científico y explorador alemán Alexander von Humboldt,arriba en un retrato de la época,  que recorrió todas las colonias españolas americanas entre finales del siglo XVIII y comienzos del siglo XIX  reflejó en sus escritos el abismo existente entre las diferentes clases sociales en Nueva España y relató la terrible hambruna padecida entre 1785 y 1787 años en los que estimaba que habían perecido unas 300.000 personas por inanición. Durante todo el siglo Nueva España había padecido diferentes crisis alimentarias que se producían en cuanto había una mala cosecha debido a la extrema pobreza en la que vivían la mayoría de sus habitantes. Los años anteriores, entre 1780 y 173 las cosecha habían sido buenas y aunque en 1784 fueron algo menores bastó con que 1785 y 1786 se sucedieran dos malas cosechas para causar el desastre . La población debilitada era además víctima fácil para las epidemias de tifus, disentería, gripe que diezmaban aún más a la población. De nada sirvió que se alzaran voces como la del obispo de Michoacán  Francisco Antonio de San Miguel exigiendo un cambio en la sociedad que convirtiese a indios, negros y mestizos en ciudadanos libres e iguales a los blancos (imagen procedente de http://www.biografiasyvidas.com)
 
 
El fraile sevillano Francisco Antonio de San Miguel (1824-1804), que llegaría a convertirse en obispo de Michoacán entre 1784 y 1786 , años en los que se produjo una hambruna conocida como la "hambre gorda",  denunciaba que "La mala división de tierras ha sido una de las causas primeras de la miseria del pueblo" apuntando como responsables  a los grandes propietarios y alertando sobre un posible estallido social. Durante la segunda mitad del siglo XVIII el rey español Carlos III (1716-1788) trató de modificar las relaciones entre España y sus colonias y mejorar la eficacia de la administración y del comercio a través de una serie de medidas conocidas como Reformas Borbónicas en la Nueva España. Se encargó su estudio y posterior puesta en práctica al jurista y político José de Gálvez y Gallardo (1720-1787) . Entre las medidas de mayor alcance estaba la supresión del monopolio comercial que ejercía el Consulado de Comerciantes de la ciudad de México que controlaba los puertos, las flotas que traían las mercancías y , por lo tanto, también los precios, suprimiendo la figura de los alcaldes mayores, que no eran otra cosa que delegados o representantes del Consulado en los diferentes municipios de Nueva España para controlar los precios y el comercio en todo el virreinato. Aunque la intención era buena, ya que se trataba de un sistema corrupto que mantenía los precios artificialmente altos causando el endeudamiento permanente de las clases más pobres y en ocasiones incluso empujándolos al hambre, al eliminar este sistema sin tener otro bien diseñado para sustituirlo, la situación empeoró más ya que los alcaldes mayores habían sido los encargados de vender a crédito a los indios y mestizos y conceder préstamos. Sin su presencia nadie realizaba estas actividades cruciales para la vida  y la vida cotidiana se hizo aún más difícil.
 
El geógrafo y explorador alemán Alexander von Humboldt (1769-1859) que recorrería gran parte de la América española a comienzos del siglo XIX  escribía  "México es el país de la desigualdad" y el diagnóstico no podía ser más certero pues, como los describe Lynch  "los indios mexicanos y los mestizos indianizados estaban culturalmente atrasados, embrutecidos y viviendo en la indigencia física y moral", teniendo que  sufrir además un completo aislamiento de la sociedad blanca, similar al que en el siglo XX se viviría en la sociedad sudafricana con el apartheid, donde "se les prohibe llevar ropas españolas-escribe Lynch- poseer un caballo y tener armas" No tienen ninguna posibilidad de progresar en la pirámide social condenados a ser mano de obra barata  y además  obligados a pagar un tributo a la Corona española sólo por ser indios, negros o mestizos, un impuesto racial muy lucrativo para la monarquía española que por ello procuraba mantenerlos siempre separados de la sociedad blanca. Pero también los criollos tenían motivos de descontento contra España aunque su posición era privilegiada con respecto al resto de la población. Se quejaban porque los españoles venidos de la península controlaban el comercio ultramarino y los puestos de la administración publica , también acaparaban los títulos de nobleza otorgados por la monarquía , ocupan  cargos en el ejército y en los consejos municipales. Y cada cierto tiempo se producía una nueva oleada de inmigrantes españoles que desplazaba a los criollos , haciendo nacer en ellos un resentimiento hacia los españoles que no dudaría en aprovecharse del descontento de indios y mestizos para sus propios fines.


Francisco Antonio de San Miguel, obispo de Michoacán desde 1784, había sido anteriormente obispo de Comayagua en Guatemala donde había vivido una gran hambruna que trató de paliar coordinando el transporte de maíz a las zonas más necesitadas por lo que cuando entre 1785 y 1786 en Michoacán vivió una situación similar ya estaba preparado para afrontarla y gracias a su intervención en su diócesis muchos salvaron la vida. Durante la hambruna donó 200.000 pesos de su fortuna personal y afirmó "economía y política, todo sería vanidad si no donara mis rentas a beneficio de los pobres y causa pública". Pero sobre todo sobresale su "Memorial" en el que establecía un programa de reforma social auténticamente revolucionario  donde señala que "para sacar al pueblo americano del miserable abatimiento en que se halla, y conducirle a la felicidad que siempre le he deseado, son necesarias las leyes siguientes:1) Una ley que establezca la igualdad civil amsoluta de la clase de indios con la clase de españoles.2) Una ley que restituya las castas descendientes de negros, mulatos, indios, españoles, que padecen nota de infamia de Hecho y Derecho 3) una ley para dividir las tierras de las comunidades de indios en dominio y prosperidad entre ellos mismos 4) División gratuita de las tierras realengas entre indios, castas y españoles pobres 5) Una ley agraria que conceda al pueblo una equivalencia de la propiedad que le falta, permitiendo abrir las tierras incultas"   (Imagen procedente de http://magiasdemexico-julie.blogspot.com )
 
Durante las últimas décadas del siglo XVIII ya estaba claro que aquella situación de desigualdad y pobreza agravada por las cíclicas crisis agrícolas acompañadas por hambrunas y epidemias no se podía mantener durante mucho tiempo más y que sólo faltaba alguien que encendiera la mecha. Volviendo de nuevo al obispo de Michoacán, fray Antonio de San Miguel, trataba de evitar que esto sucediera y llamaba a una reforma social que terminara con las injusticias y desigualdades sociales en las que vivía la mayoría de la población de Nueva España "Quítese el odioso impuesto personal - era el impuesto que debían pagar los indios, negros y mestizos por pertenecer a estos grupos raciales - cese la infamia de derecho con que han marcado unas leyes injustas a las gentes de color, decláreseles capaces de ocupar  todos los empleos civiles que no exijan un título especial de nobleza; distribúyanse los bienes comunales e indivisos entre los naturales; concédase una porción de las tierras realengas- estas eran tierras que pertenecían directamente al rey - que por lo común están sin cultivo, a los indios y a las castas ; hágase para México una ley  agraria semejante a las de Asturias y Galicia, según las cuales puede un pobre labrador, bajo ciertas condiciones, romper las tierras que los grandes propietarios  tienen incultas  de siglos atrás en año de la industria nacional; concédase a los indios , a las castas y a los blancos plena libertad para domiciliarse en los pueblos que ahora pertenecen exclusivamente a una de estas clases"
 
Estas palabras de Antonio de San Miguel , que recogería Alexander von Humboldt en sus "Ensayos políticos", proponían en realidad toda una revolución social que ni a españoles ni criollos convenía, pues su bienestar se fundaba en la explotación de los indios y las castas , pero si hubieran sido aplicadas probablemente nada de lo que después vino habría sucedido o no al menos de la misma forma. En la última década del siglo XVIII se produjeron los primeros movimientos de agitación política, aunque no procedentes de las clases más desfavorecidas, sino organizados por los criollos que, como hemos visto, querían arrebatar a los españoles sus privilegios no para mejorar la condiciones de vida del pueblo sino para mejorar su propia situación  pero manteniendo al resto de la población  en la pobreza y  sometida al poder de los criollos. No he mencionado un factor importante en esta historia y es el surgimiento de lo que podríamos llamar nacionalismo criollo. En 1767 el rey Carlos III aprobaba la Pragmática Sanción en virtud de la cual la Compañía de Jesús, los jesuitas, eran expulsados de España y de todos los territorios pertenecientes a la  Corona española, incluidas las colonias americanas.  Los jesuitas habían sido uno de los grandes impulsores de las nuevas ideas liberales nacidas bajo el espíritu de la Ilustración, y en el caso de Nueva España muchos de ellos habían abogado por la emancipación del virreinato y su separación de España y sus ideas habían sido ampliamente difundidas entre los criollos, algunos de ellos a su vez importantes figuras dentro de la Compañía de Jesús.


File:MiguelJosedeAzanza.jpg
Miguel José de Azanza fue el Virrey de Nueva España entre 1798 y 1800 cuando se produjo la Rebelión de los Machetes  que fue abortada por uno de los implicados en la conspiración y por la que los criollos buscaban hacerse con el poder y separarse de España . Al margen de sofocar esta rebelión sus escasos dos años de gobierno dejaron como máximo logro, si así podemos llamarlo , su intento de convertir a Ciudad de México en una gran urbe para lo que ordeno como una de sus primeras medidas eliminar los miles de perros vagabundos que recorrían la ciudad, lo que fue otro elemento de confrontación con las clases más bajas y entre la población india para quienes los perros tenían una connotación sagrada ya que ayudaban a las almas a cruzar el río que las separaba del Valle de los Muertos, algo parecido a la Laguna Estigia de la mitología griega. Durante esos dos años se dio muerte a unos 14.000 perros pero nada se hizo para mejorar las condiciones de vida de los indígenas y mestizos (imagen procedente de http://commons.wikimedia.org )   
 
La expulsión de los jesuitas, que causó protestas en muchas ciudades de Nueva España e incluso algunas de ellas tuvieron que ser reprimidas con el uso de la fuerza, no hizo sino aumentar el resentimiento que iba creciendo entre los criollos contra España, un resentimiento alentado tanto por las ideas liberales ilustradas como por los ejemplos de la Declaración de Independencia de Estados Unidos en 1776 y el estallido de la Revolución Francesa en 1789 y la posterior caída de la monarquía con la muerte de Luis XVI(1754-1793) en la guillotina en 1793. Siguiendo estos ejemplos en 1794 se produce un primer intento criollo de impulsar una sublevación para lograr la independencia de México y conquistar la libertad, aunque aún no tuvieron suficiente respaldo. Cinco años después , en 1799 , tuvo lugar otro levantamiento seguido por un mayor número de criollos que sería conocido como "la rebelión de los machetes" dirigida por el criollo Pedro Portilla y cuya intención era eliminar al virrey, Miguel José de Azanza (1745-1826) ayudado por un grupo de veinte hombres y ocupar él su puesto, para , según Lynch , "arrojar del reino a los europeos - o gachupines como llamaban los criollos a los españoles - y hacerse dueños de él los criollos" . La conspiración fue denunciada por uno de los criollos que participaban en ella, Francisco de Aguirre, y el peligro fue conjurado, pero alarmó lo suficiente al virrey para que escribiera al rey Carlos IV (1748-1819) advirtiendo sobre la existencia de "una antigua división y arraigada enemistad entre europeos y criollos , enemistad capaz de producir las más funestas resultas".
 
Pero si el descontento cada vez era mayor este no iba sino a incrementarse en 1804 cuando España , aliada con Francia, declara la guerra a Inglaterra el 12 de diciembre de ese año y eso significaba que iba a necesitar nuevos fondos para financiarla. Hasta aquel momento dos tercios de las rentas imperiales que España recibía de América procedían de Nueva España clave para la financiación de la Corona . Lynch explica en su libro como a finales del siglo XVIII la renta de Nueva España era de 14 millones de pesos , y de ese montante sólo cuatro millones y medio se invertían en Nueva España mientras que el resto iba a parar a las arcas de la corona española o eran empleados en alguna otra de las colonias , por lo que la prosperidad económica debida al gran rendimiento de la minería se evaporaba en la hacienda real. Pero había una fuente de dinero que aún no había sido tocada por la voracidad recaudatoria de la metrópoli, los fondos de caridad. La Iglesia  disponía de grandes recursos económicos y parte de ellos eran empleados para realizar prestamos a los empresarios y hacendados y otra parte al pago de sueldos,  mantenimiento de edificios religiosos y obras de caridad y sociales , convertida casi en una banca nacional. Cuando estalla la guerra con Inglaterra , España reclama esos fondos de caridad de la Iglesia de Nueva España para financiar los gastos de la guerra, lo que supuso que aquel dinero que alimentaba el sistema de créditos de la economía del virreinato también se desvió hacia España, colocando en una situación difícil a los dueños de las minas, a los hacendados y , en general, a las clases más elevadas del virreinato. El dinero dejó de fluir de la Iglesia a los empresarios , muchos se vieron en dificultades, algunos se arruinaron y tuvieron que cerrar sus empresas y la misma Iglesia se vio perjudicada al tener que aceptar que la monarquía le pagase intereses más bajos que los que recibían de los particulares.

Servando Teresa de Mier fue un fraile dominico que se haría celebre a partir del 12 de diciembre de 1794 cuando pronunció un sermón durante la conmemoración del 263 aniversario de las apariciones de la Virgen de Guadalupe en la que afirmaba que esta ya era conocida por los aztecas al igual que el cristianismo antes de la llegada de los españoles por lo que la evangelización no había que agradecersela a ellos . El sermón comenzaba con estas palabras "Guadalupe no está pintada en la tilma de Juan Diego sino en la capa de Santo Tomé (conocido por los indios como Quetzalcoatl) y apóstol de este reino. Mil setecientos cincuenta años antes del presente, la imagen de Nuestra señora de Guadalupe ya era muy célebre y adorada por los indios aztecas que eran cristianos, en la cima plana de esta sierra del Tenayuca, donde le erigió templo y la colocó Santo Tomé"  y añadía " Yo haré ver que la historia de Guadalupe incluye y contiene la historia de la antigua Tonantzin, con su pelo y su lana, lo que no se ha advertido por estar su historia dispersa en los escritores de las antigüedades mexicanas."  Sería acusado por estas palabras de hereje y enviado al exilio en Cantabria. A partir de entonces publicaría numerosos escritos apoyando la Independencia de México lo que no fue óbice para que combatiera en la guerra de Independencia de España contra Francia al lado del ejército español aunque años después se embarcará hacia Nueva España para participar al lado de los insurgentes en la Guerra por la Independencia de México   (Imagen procedente de http://www.biografiasyvidas.com )
 
 De un sólo golpe la corona española había logrado perjudicar a la Iglesia, a los criollos que eran en su mayoría los dueños de las minas y las grandes haciendas, y a los comerciantes, muchos de ellos españoles que también se volvieron contra España. No entendían que tuvieran que financiar una guerra tan lejana para ellos y en la que nada se jugaban . El fraile dominico Servando Teresa de Mier (1763-1827), que ya había sido enviado al exilio acusado de herejía después de que en 1794 diera a entender en un sermón que el culto a la virgen de Guadalupe ya existía antes de la llegada de los españoles y que por lo tanto no había que agradecer a estos la evangelización de México, escribía "La guerra es más cruel para nosotros que para España, que al fin la  hace con nuestro dinero. Nosotros no tenemos necesidad sino de guardar neutralidad y seremos felices" De manera paradójica, aquellos ingresos que se esperaban obtener  y que alcanzaron los doce millones de pesos  no llegarían a España hasta 1808 cuando la guerra con Inglaterra ya había terminado. Ahora el problema era otro. El 18 de marzo de 1808 el rey Carlos IV había abdicado en su hijo Fernando VII(1784-1833) pero toda la familia real española es reunida en la población francesa de Bayona por el emperador francés Napoleón Bonaparte(1769-1821) que fuerza la abdicación de Fernando VII y pone en el trono español a su hermano José Bonaparte(1768-1844) que iba a reinar con el nombre de José I Bonaparte. Cuando las noticias llegaron a México la mecha de la independencia ya estaba lista para ser encendida, como veremos mañana en la segunda parte de esta historia.
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