sábado, 8 de septiembre de 2012

EL CARTISMO Y LA NUEVA SERVIDUMBRE

El político y escritor ruso Máximo Gorki(1868-1936) , una de las figuras literarias más importantes durante la época de la revolución rusa y posteriormente uno de los apoyos intelectuales de la Unión Soviética hasta su muerte en 1936, escribía "Cuando el trabajo es un placer la vida es bella. Pero cuando nos es impuesto la vida es una esclavitud." El trabajo es un placer cuando este desarrolla nuestro lado creativo , cuando nos identificamos con la tarea que desarrollamos o comprobamos su utilidad y el beneficio que la sociedad obtiene de nuestro esfuerzo, es también una forma de inserción en la sociedad que te permite establecer relaciones con otras personas y desarrollar tu personalidad, adquirir seguridad en tus capacidades y dar un sentido más profundo a la existencia. En efecto, el trabajo , en este sentido, deja de ser una "penalidad, molestia, tormento o suceso infeliz" como lo define en una de sus acepciones el Diccionario de la Lengua Española o una mera "ocupación retribuida" como escuetamente lo describe ese mismo diccionario, para adquirir un significado más profundo y humano, como instrumento para la realización del ser humano.
 
Pero esta visión del trabajo sólo es disfrutada por aquellos que han podido seguir el camino de su vocación, científicos, artistas, escritores, religiosos, médicos ,deportistas, arquitectos, casi todos ellos profesiones relacionadas con el intelecto , la creatividad o el espectáculo. La gran mayoría de la sociedad desarrolla trabajos cuyo principal aliciente es cobrar un sueldo a final de mes imprescindible para vivir . Durante treinta o cuarenta años de nuestras cortas vidas sacrificamos cotidianamente ocho horas de esa existencia en trabajos que no nos aportan demasiado como personas , rutinarios, monótonos aunque no hasta el extremo de aquellos trabajos en cadena donde cada trabajador se dedicaba a una única función que repetía sin cesar durante décadas. Por supuesto, ese trabajo es necesario para vivir porque así hemos organizado nuestra sociedad , hay que trabajar para recibir un sueldo con el que vivir y de momento no se nos ha ocurrido una mejor forma de estructurar nuestra convivencia. Como decía Gorki, cuando este trabajo que no es vocacional, que desarrollamos sólo por la necesidad de un sueldo, se convierte en el centro de nuestras preocupaciones, acapara nuestras energías y en el eje sobre el que giran nuestra vida entonces estamos hablando no de un trabajo, sino de esclavitud, de servidumbre.


Cadena de montaje del Ford T.  A finales del siglo XIX  se había impuesto la producción en cadena siguiendo los principios de la organización científica del trabajo expuestos por el norteamericano Frederick Winston Taylor y que sería conocido como Taylorismo. Este sistema se basaba en aprovechar al máximo los movimientos de los obreros maximizando la eficacia de la mano de obra, de la maquinaria y de las herramientas, llegando a introducir el cronometraje del tiempo empleado por los trabajadores para fabricar una pieza.El trabajador perdía el control sobre su trabajo, pues si hasta entonces podía dedicar el tiempo que consideraba necesario a la fabricación de una pieza hasta que quedase perfecta ahora era la empresa la que establecía el tiempo que había que dedicar para cada pieza. Para que los trabajadores aumentasen su ritmo de trabajo los empresarios bajaron lo que pagaban por pieza, bajando así el coste de producción. Este sistema alienante para el trabajador causó muchas huelgas hasta que se impuso el Fordismo, sistema implantado por el creador de la compañía Ford, Herny Ford (1863-1947), buscó mejorar la producción mediante la mejora de las condiciones de vida de sus trabajadores, a los que pagaba salarios más elevados , reducción de la jornada laboral hasta las 8 horas al día que aún se mantiene hoy en día, la semana de cinco días con sábado y domingo de descanso y además estableció un salario mínimo . Por ello Henry Ford fue considerado un pionero del estado del bienestar . El trabajo en cadena no motivaba a los trabajadores pero si las condiciones que le permitían llevar una vida más plena   (imagen procedente de http://historiazuer.blogspot.com )
 
Ya se que es fácil rebatir este argumento diciéndome que lo que defiendo es una sociedad de vagos que sólo harían lo que les apetece. No defiendo eso, nada más lejos de mi intención, porque el trabajo, el esfuerzo son necesarios para el desarrollo del ser humano , para una vida en plenitud, pero sólo cuando ese trabajo es un complemento a nuestra vida, cuando nos aporta algo más que dinero, pero no cuando transforma al hombre en un número sin nombre, en un engranaje de una máquina que cuando se desgasta se prescinde de él . El trabajador, el obrero, el funcionario, el operario, da igual el nombre que le pongamos, es antes que nada un ser humano que tiene derecho a recibir una retribución digna por su trabajo y disponer fuera de su horario laboral del tiempo y los recursos necesarios para desarrollar otras actividades que nada tengan que ver con su trabajo, desde reunirse con su familia y los amigos  a viajar, poder ir al cine, al teatro, visitar exposiciones, leer , todo aquello que hace que la vida merezca ser vivida. Durante siglos esto no sólo era una utopía, sino que ni siquiera formaba parte del horizonte vital de las sociedades medievales donde la relación laboral por excelencia era la establecida entre una minoría de señores feudales y una mayoría que constituía la servidumbre.
 
El origen etimológico de las palabras nos dice mucho sobre su significado y el de la palabra servidumbre no puede ser más esclarecedor sobre la realidad a la que definía, pues siervo proviene del latín "servus" que era el nombre que durante el Imperio Romano se daba a los esclavos y que a su vez procedía del verbo "servire" que significaba "ser esclavo de" o "estar al servicio de " . Aquellos esclavos procedían en un primer momento de los pueblos conquistados por las victoriosas legiones romanas  que en la época de expansión del Imperio capturan a miles de hombres, mujeres y niños que eran destinados a la servidumbre en Roma. Con el tiempo el Imperio dejó de crecer , no se conquistaron nuevas tierras y ya no llegaban cada año miles de esclavos a Roma, aquella mano de obra gratuita que permitía mantener la organización económica y social del Imperio. Eso , unido a la progresiva inseguridad de las fronteras romanas y a las crisis económicas que azotaron al Imperio durante sus últimos tiempos hizo que muchos hombres libres que vivían gracias a sus pequeñas propiedades agrícolas se arruinaran , tuvieran que vender estas propiedades y se quedaran sin un medio de subsistencia. Era un tiempo de crisis, eso que el dramaturgo Bertolt Brecht definía así "La crisis se produce cuando lo viejo no acaba de morir y cuando lo nuevo no acaba de nacer". Pero aquella crisis daría comienzo a un largo periodo de servidumbre que se prolongaría durante más de un milenio.

Esta es la estructura de la sociedad que con diferentes grados de evolución se mantuvo desde el final del Imperio Romano hasta el Renacimiento. Los burgueses sólo aparecerían a partir del siglo XI con el desarrollo de las ciudades, los mercados  y la expansión del comercio, constituyeno el embrión de las futuras clases medias, pero la población campesina solía vivir en régimen de servidumbre, dependiendo de sus señores feudales y unidos a su tierra, es decir, no podrían moverse con libertad sin el permiso de su señor . A veces disponían de pequeños terrenos que podían cultivar para su propia supervivencia pero siempre pagando impuestos tanto al señor feudal como el diezmo que había que abonar a la Iglesia. No eran dueños de su vida y dependían por completo de los señores feudales, una situación que sólo se extinguiría definitivamente a raíz de la Revolución Francesa  pero sólo para adoptar una nueva forma de servidumbre, la del obrero con el empresario   (imagen procedente de http://historiaparaaburrir.blogspot.com )
 
La estructura del Imperio agonizaba pero no acababa de morir y al mismo tiempo comenzaba a formarse una nueva organización social, donde desaparecía la figura del ciudadano libre que se había extendido por todo el Imperio y que ahora se transformaba en siervo, no por conquista, no por haber sido capturado después de una batalla, sino por dependencia económica del hombre que le había comprado sus tierras y del que ahora dependía para vivir.Los hombres libres se transformaron en esclavos casi sin ser conscientes de ellos y su vida dejó de depender de su esfuerzo personal para quedar en manos de sus nuevos dueños, los señores feudales, era el nacimiento de un sistema económico y social que sería denominado por los historiadores como feudalismo, un sistema que, con diferentes cambios y evoluciones, se mantuvo en Europa hasta el siglo XVIII, aunque no en todas las naciones por igual y con grandes diferencias entre el campo, donde la servidumbre se mantuvo casi hasta el estallido de la Revolución Francesa y la Revolución Industrial, y la ciudad donde los gremios de artesanos y el comercio favoreció la aparición de una clase media que con el tiempo se convertiría en la sociedad burguesa , formada por hombres libres que organizaron ayuntamientos independientes y fueron conquistado derechos a lo largo de los siglos.
 
La Revolución Francesa y la Industrial que acontecen casi al mismo tiempo, durante las últimas décadas del siglo XVIII, acabarían con las estructuras del Antiguo Régimen y el sistema feudal, la población abandonaba el campo para trasladarse a las ciudades donde se instalaban las nuevas industrias pero ,como suele suceder con las revoluciones , tanto políticas como sociales, se cumple lo que el novelista italiano Giuseppe Tomasi di Lampedusa (1896-1957) escribía en su obra "El Gatopardo ", el destino de casi todas las revoluciones  como la historia se ha encargado de demostrar "Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie". Si, los siervos dejaron de llamarse siervos , ya no había señores feudales, pero  ahora había obreros y grandes empresarios, hombres que trabajaban jornadas agotadoras de hasta 16 horas diarias, niños que en lugar de formarse dedicaban su infancia a trabajar . Se construyeron grandes suburbios en las afueras de las ciudades, lugares donde las muchedumbres de obreros vivían amontonados, sin higiene, sin una sanidad que se ocupara de sus enfermedades , sin tiempo para descansar, para vivir , sin posibilidades de proporcionar una educación a sus hijos que les permitiera en el futuro aspirar a una vida mejor. No hace falta más que leer las novelas de Charles Dickens (1812-1870) para conocer las precarias condiciones de vida en los suburbios londinenses nacidos al amparo de la Revolución Industrial en lo que entonces era la nación más rica y desarrollada del mundo.

La tejedora, obra de J. Planella
"La tejedora" del pintor español  Juan Planella(1850-1910)  donde retrata a una niña trabajando en una fábrica textil . La introducción de las máquinas transformó a los que hasta entonces habían sido artesanos en obreros sin coberturas sanitarias, sin educación, sin pensiones y sin más descanso que los domingos, con jornadas que solían superar las catorce horas y alcanzaban hasta las 16 horas. Los niños eran una mano de obra muy apreciada ya que sus costes eran más bajos mientras que por su edad eran trabajadores más sumisos. Habría que esperar hasta  1833 en Inglaterra y 1841 en Francia para poner los primeros límites al trabajo de los niños pero seguía permitiéndose que niños a partir de los ocho años siguieran trabajando jornadas de más de diez horas . La lucha contra el trabajo infantil se prolongaría durante todo el siglo XIX y cientos de miles de niños quedarían sin ningún tipo de educación condenándoles a desempeñar siempre este tipo de empleos ya que no disponían de cualificación para realizar ninguna otra tarea. (Imagen procedente de  http://www.kalipedia.com )

Sobre la miseria de varias generaciones de obreros se cimentó las grandes fortunas que durante el siglo XIX y el siglo XX iban a dirigir la política mundial . Desde finales del siglo XVIII hasta las primeras décadas del siglo XIX estaban prohibidas las asociaciones de trabajadores y forma parte de ellas era considerado un delito y no sería hasta 1824 cuando Inglaterra se convertía en la primera nación en reconocer el derecho a formar un sindicato , que por cierto es una palabra de origen griego ,"síndico" , que era el nombre que se daba a quién se encargaba de la defensa de una persona en un juicio, como un abogado o un protector, y que en Inglaterra recibirían el nombre de Trade Unions. Con ese objetivo nacieron los primeros sindicatos, proteger al trabajador frente al empresario. Cuando hoy los defensores de un mercado libre sin ningún tipo de regulación atacan a los sindicatos y afirman que hay que dejar que el mercado por sí solo busque su equilibrio, parecen olvidar que cuando el capitalismo nació no había ningún mecanismo regulador que protegiera los intereses de los trabajadores y durante décadas los empresarios no desarrollaron políticas para mejorar las condiciones de vida de sus empleados. No fue hasta la aparición de los movimientos obreros y de los sindicatos cuando esto comenzó a cambiar. El sistema por sí solo no tiende a corregir los errores, por eso había que crear una figura que se encargara de la protección del más débil, porque un sólo hombre no puede negociar con una gran empresa y la única fuerza que tiene es la unión con el resto de trabajadores.

Ya lo se , es una obviedad, pero es importante resaltarlo porque parece que en los últimos años muchas de estas obviedades están siendo olvidadas. Corría el año 1838 cuando el Parlamento Británico recibía una carta escrita el 7 de junio de 1837 por la Asociación de Trabajadores de Londres, creada un año antes. Este documento llevaba por título Carta del Pueblo y daba comienzo a un movimiento obrero conocido como Cartismo que pretendía conquistar derechos políticos que permitieran a los obreros influir en las decisiones que les iban a afectar directamente. Entre sus peticiones incluían el sufragio universal a partir de los  21 años, que el voto fuera secreto y que se dotase a los diputados de un sueldo para que de esta forma los trabajadores pudieran aspirar a participar en política , hasta ese momento un coto reservado sólo a nobles y empresarios , suprimiendo la obligación de tener propiedades para ser parlamentario. Sólo así tendrían posibilidades los obreros de participar en política . Durante los primeros años de la década de los treinta del siglo XIX se habían promulgado en Inglaterra diferentes leyes dirigidas a proteger un poco más a los obreros, como las Leyes Obreras que entraron en vigor en 1833 donde se ponían los primeros límites al trabajo infantil y se exigía a los empresarios facilitar la instalación de escuelas junto a las zonas industriales, o las Leyes de Pobres de 1834 , dirigidas a conceder una ayuda económica a los pobres financiadas a través de los impuestos.


William Lovett uno de los fundadores de la Asociación de Trabajadores de Londres de la que surgiría el movimiento conocido como cartismo que luchó por lograr derechos políticos para los trabajadores , algo hasta entonces impensable y a lo que se opondrían los grandes empresarios con el apoyo del Parlamento Inglés. Lograr primero el derecho al voto y luego crear las circunstancias para que pudieran presentarse a las elecciones no sólo los aristócratas y los empresarios sino también  los obreros  eran ideas extremadamente revolucionarias que hubo que esperar mucho tiempo para lograrlas . A los líderes del cartismo les costaría ser arrestados y deportados, pero lograron pequeños avances como la jornada laboral de diez horas en el sector textil. Fue por hombres como Lovett y otros como él que los trabajadores lograron gradualmente nuevos derechos y , sobre todo, participar en la toma de decisiones políticas que afectarían a sus vidas    (imagen procedente de http://www.cornwall-calling.co.uk )

Dos años después, en 1836 se creaba la organización que antes os mencionaba, la Asociación de Trabajadores de Londres (ATL) por William Lovett (1800-1877), Henry Hetherington(1792-1849) y James Watson(1799-1874) que redactarían aquella primera Carta del Pueblo solicitando derechos políticos para los trabajadores. La tesis de la carta era muy clara, si los trabajadores participaban en la creación de riqueza de la nación también tenían derecho a participar en su vida política. En 1839 se presenta ante el Parlamento 1.200.000 firmas que apoyaban los principios de la Carta del Pueblo  pero el Parlamento hizo oídos sordos a estas reivindicaciones . El movimiento cartista trató de organizar una huelga general aunque no se llegó a concretar de forma general aunque si en algunas ciudades como Newport, donde la manifestación fue sofocada violentamente por la policía causando más de veinte muertos entre los manifestantes y arrestando a sus líderes que serían deportados. Dos años después , en 1841, uno de los creadores de la Asociación de Trabajadores de Londres, William Lovett, creaba una nueva organización , la Asociación Nacional del Reino Unido para promover la mejora social y política del Pueblo cuyo princial objetivo era mejorar las condiciones de vida de los trabajadores y sus hijos a través de la educación, aunque no tendría demasiado apoyo y la asociación se extinguiría en 1857. William Lovett, como muchos otros que lucharon entonces por los derechos de los más desfavorecidos, moriría él mismo en la pobreza en 1877.

Una nueva Convención Cartista elabora una Segunda Carta del Pueblo en 1846  respaldada por las firmas de más de tres millones de personas pero una vez más es rechaza por el Parlamento. Se producen huelgas en diferentes ciudades del país que acaban con nuevas detenciones y deportaciones, aunque logran al menos una ligera mejora de los salarios pero no el objetivo principal , obtener derechos políticos. El movimiento se calma hasta que en 1848 se producen movimientos revolucionarios en diferentes naciones europeas entre las que destaca el caso de Francia  donde los obreros exigen el reconocimiento del derecho al trabajo, la limitación de la jornada laboral y la creación de talleres nacionales para socorrer a los parados. Propuestas aceptadas en principio por el gobierno de la II República aunque con la oposición de los empresarios, se establece el sufragio universal pero en las elecciones son derrotados los partidarios de estas reformas. La tensión aumentó y el cierre de los Talleres Nacionales que asistían a los desempleados es la chispa que inició la revolución , se levantan barricadas por las calles de París y el ejército interviene ,muriendo un millar de soldados y miles de manifestantes. El movimiento termina con más de once mil detenciones y miles de deportados. En Prusia y en Austria también se producen movimientos obreros revolucionarios que logran avances en sus derechos políticos y laborales.

Mapa con las diferentes Revoluciones liberales que estallaron entre 1847 y 1848 que acabaría con el Antiguo Régimen que en Europa se habían mantenido después de la derrota de Napoleón en 1815  , enterrando los principios proclamados unos años durante la Revolución Francesa y basado en el absolutismo de sus monarquías. Las huelgas se extendieron por Francia, donde fue sofocada por el ejército, Prusia, el Imperio Austríaco , mientras que en Inglaterra de nuevo los cartistas convocaron nuevas huelgas generales. Ni las revoluciones liberales de 1848 ni el movimiento cartista tendrían éxito en sus objetivos pero demostrarían que antes o después aquel sistema por el que se regían las sociedades del siglo XIX era caduco y no se podía sostener por mucho más tiempo. En unos años los movimientos obreros irían ganando fuerza y conquistando derechos para los trabajadores  (imagen procedente de http://raulrv.blogspot.com )

Mientras, en Inglaterra los cartistas presentaban una  tercera carta del Pueblo que una vez más sería rechazada por el Parlamento inglés en marzo de 1848 y en el mes de abril se producen manifestaciones y disturbios en distintas ciudades . Los cartistas consiguen que en el sector textil se establezca un límite para la jornada laboral de diez horas  pero el movimiento cartista es desmantelado y sus líderes encarcelados y deportados. Aunque se mantendrá a duras penas durante los años siguientes estaba muy debilitado y en 1858 se celebraba la última convención Cartista. Aparentemente había fracasado pero aquel movimiento despertó la conciencia política de los obreros, por primera vez vieron la posibilidad de influir en el gobierno y además , entre los logros prácticos, se encontraba establecer una jornada laboral de diez horas  aunque sólo en el sector textil. En otro artículo escribiré sobre los movimientos obreros con más profundidad, sólo quería recuperar esta historia sobre los primeros movimientos obreros en Inglaterra para que comprobásemos como hubo que luchar por derechos mínimos que hoy consideraríamos condiciones casi de esclavos. Jornadas laborales de diez horas que con frecuencia no eran respetadas, sin asistencia sanitaria, sin derecho al voto, sin vacaciones, con semanas de seis días y sin educación gratuitas además de continuar siendo legal el trabajo de niños mayores de doce años . Esta era la situación a mediados del siglo XIX en toda Europa

Los derechos de los que hasta  ahora hemos gozado nacieron en aquella época, gracias a aquellos hombres que se enfrentaban con el poder y arriesgaban sus vidas por conseguir pequeñas mejoras que ellos mismos no llegarían a disfrutar, pero su herencia sería recogida por las siguientes generaciones que poco a poco vieron mejorar esas condiciones que después de la Segunda Guerra Mundial desembocarían en lo que hoy llamamos el Estado de Bienestar, que supuso no sólo una época de prosperidad económica para las sociedades occidentales principalmente aunque fueron incorporándose gradualmente otras sociedades del mundo, sino también un camino en el que fueron reduciéndose  las desigualdades económicas y educativas como nunca antes en la historia . A pesar de diferentes crisis el modelo ha seguido funcionando hasta el año 2008, donde una crisis originada por el comportamiento incorrecto de la banca causó una serie de crisis que ha puesto en entredicho todas esas conquistas sociales y donde los descendientes de aquellos señores feudales de la Edad Media, de los grandes industriales del siglo XIX ,parecen reclamar aquella sociedad donde unos pocos acaparaban toda la riqueza mientras una amplia mayoría trabajaba en condiciones miserables para sustentar su riqueza. ¿Exagerado, apocalíptico? Creo que los que me leen con frecuencia saben que siempre trato de seguir una linea moderada y en este caso me limito a observar los hechos y sacar unas conclusiones que acertadas o erradas corresponde al lector sacar sus conclusiones.

Carta del Pueblo de 1838 donde se recogían los seis puntos que solicitaban al Parlamento, incluyendo el sufragio universal  para todos aquellos que tuvieran más de 21 años,el pago a los diputados, eliminar la exigencia de ser propietario para ser elegido, inmunidad parlamentaria durante un año y el voto secreto, para facilitar de esta forma la participación de los obreros en política. Además en el texto de la carta dirigida al Parlamento los cartistas explican sus motivaciones " Como preliminar esencial a estas reformas y otras pedimos que, en la elaboración de las leyes, pueda ser escuchada sin cortapisas la voz de todos. Cumplimos con los deberes de hombres libres; queremos pues tener los derechos. Es por lo que solicitamos el sufragio universal. Este sufragio, para estar libre de la corrupción de los ricos y de las violencias de los poderosos, debe ser secreto. Las relaciones entre los diputados y el pueblo, para ser beneficiosas, deben ser estrechas. Las elecciones frecuentes: solicitamos parlamentos anuales. Estamos obligados por las leyes existentes a elegir a nuestros representantes entre hombres incapaces de apreciar nuestras dificultades o que apenas simpatizan con ellas: comerciantes retirados de los negocios y que no sienten las penalidades; terratenientes, igualmente ignorantes de los males y de los remedios " Lo que pedían es que la voz de los trabajadores se escuchar en el Parlamento para defender sus intereses y participar en la toma de decisiones que iban a afectar a sus vidas, algo que el Parlamento, alentado por los empresarios, rechazaría una y otra vez   (imagen procedente de http://historiadoreshistericos.wordpress.com )


Las decisiones que se está forzando a tomar a naciones europeas como Grecia, España o Portugal van dirigidas a reducir las prestaciones sanitarias perjudicando a las personas con menor poder adquisitivo, a encarecer la educación lo que a la larga supondrá que las familias con menos medios no podrán dar a sus hijos una enseñanza de calidad que les permita competir en igualdad de condiciones en el mundo laboral, y retrocediendo en todos los derechos laborales hasta el extremo de que en ocasiones nos recuerda las condiciones del siglo XIX cuando se habla, como en Grecia, de semanas laborales de seis días, de eliminar los límites de las jornadas laborales que serían determinadas por la voluntad de los empresarios, reducción de las cotizaciones sociales de las empresas lo que debilitará la Seguridad Social de las naciones al tiempo que se reduce el suelo de los trabajadores para financiarla, reducción de la cobertura de desempleo  e incluso poner en discusión el derecho a huelga a lo que se une el desprestigio de los sindicatos que dejan a los trabajadores sin un abogado para enfrentarse al poder empresarial. Son pequeños pero continuos pasos que llevan a un progresivo deterioro de la calidad de vida y un incremento de la desigualdad social. ¿Caminamos hacia una nueva servidumbre disfrazada con palabras como flexibilidad laboral, mejora de la productividad o racionalización de los recursos?Recordad las palabras de Lampedusa "Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie" dos siglos después de la Revolución Industrial parece que después de cambiar todo seguimos el camino indicado para regresar al punto de partida. La pregunta es ¿quién tendrá hoy los ideales y el valor para recoger el testigo de hombres como los Cartistas?

3 comentarios:

Rod Casro dijo...

estupendo artículo, felicidades...

christian mielost dijo...

Muchas gracias Rod!!Cuando miras al pasado y ves lo que tuvieron que luchar por conseguir pequeños avances creo que es buen recuperar su historia para que no olvidemos de donde venimos y que las cosas no siempre fueron así y hay que defenderlas. Un abrazo!!

Rod Casro dijo...

Desde luego, da mucha rabia perder tan fácilmente lo que tanto ha costado...

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