viernes, 17 de agosto de 2012

PETRA Y UN VIAJE POR LA RUTA DEL INCIENSO (PRIMERA PARTE)

Pensamos que los viajes a largas distancias, las visitas a naciones que se encuentran en el otro extremo del mundo es algo de nuestros tiempos, cuando el desarrollo del automovil y sobre todo del avión han estrechado las distancias y en menos de un día de viaje podemos llegar hasta las antípodas, pero si bien es cierto que en la Antigüedad las dificultades y obstáculos que se tenían que salvar eran mayores que hoy y que los medios de comunicación no eran veloces reactores ni robustos todoterrenos, sino resistentes camellos, pesados y lentos veleros y los propios pies de los viajeros, también es cierto que existieron rutas comerciales que unían la India y China con Europa a través de  la célebre Ruta de la Seda, y otra ruta quizás menos conocida pero no menos importante, la Ruta del Incienso, que comunicaba la Península Arábiga con los territorios que dominaba el Imperio Romano al oeste y con la India al este, rutas que tenían un constante flujo de caravanas en ambas direcciones y unían comercialmente lugares separados por miles de kilómetros de distancia. Os invito a que me acompañéis en este viaje donde compartiremos el recorrido de las caravanas de camellos que transportan las valiosas especias, el incienso y la mirra que favorecieron la prosperidad de los reinos y ciudades que se hallaban en el paso de estas rutas, entre ellas una ciudad que casi se convirtió en leyenda, Petra, la capital del reino Nabateo.

"Entraron en la casa y vieron al niño con María, su madre, y postrándose , lo adoraron; abrieron sus tesoros y le ofrecieron dones : oro, incienso y mirra."(San Mateo 2, 11-12) Con estas palabras describe el Evangelio de San Mateo la adoración de los Reyes Magos a aquel niño que estaba llamado a ser una de las figuras más importantes de la historia de la humanidad, por lo que deducimos que además del oro, el incienso y la mirra tenían que ser presentes muy valiosos. En "La vida de Brian" la hilarante película de 1979 de los británicos Monty Python sobre un hombre al que confunden con el Mesias , en una de sus primeras escenas vemos a los Reyes Magos ofreciendo al recién nacido los regalos que todos conocemos, el oro , el incienso y la mirra, si bien María recibe con agrado el oro no muestra la misma satisfacción con el incienso y la mirra. Pero lo cierto es que en la época del Imperio Romano tanto el incienso como la mirra eran muy apreciadas y tenían un gran valor  e incluso mayor valor que el propio oro. Del incienso encontramos referencias tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, destacando su importancia tanto en las ceremonias de coronación de los reyes como en las celebraciones religiosas. El incienso se prepara con diferentes resinas aromáticas que recibía diversos nombres en la antiguedad, pues ya era conocido y usado en Egipto, entre los griegos que le dieron el nombre de "libanos", los hebreos que le conocían con el nombre de "lebonah" y sobre todo por los romanos, que se convirtieron en sus máximos consumidores y lo llamaban "olibanum", todos ellos nombres que podían traducirse como "leche" por la apariencia lechosa de su resina.

En este mapa vemos la posible localización del País de Punt, una región que ya había sido visitada por los egipcios al menos desde el gobierno de faraón Sahura (2471-2458 a. C) a la que siguieron en los siglos posteriores nuevas expediciones de las que tenemos noticias gracias a los relatos grabados en relieve en los templos como este de un canciller llamado Henu que describe así su misión a aquel lejano y rico país " Fui enviado a conducir barcos al país de Punt para traer al faraón especias fragantes que los príncipes del país Rojo recolectan profusamente puesto que entusiasman a todas las naciones. Y partí de la ciudad de Coptos pues Su Santidad ordenó que los hombres armados que debían acompañarme debían ser del sureño país de los Tebanos" Aquella tierra era rica en mirra, maderas preciosas, oro, plata y animales exóticos que eran transportados a la corte faraónica. La expedición más celebre fue la realizada durante el gobierno de la faraona Hatshepshut que gobernó entre el 1490 y el 1468 a.C). En su templo funerario de Der el-Bahari se puede leer el relieve donde el responsable de dirigir la expedición asegura "Exploraré las rutas hacia Punt, descubriré los caminos hacia las terrazas de mirra, tras guiar a la tropa por mar y tierra para traer maravillas de la Tierra de dios para este dios que ha creado sus perfecciones" (imagen procedente de http://cleoppatra.com )

En la actualidad lo conocemos con el nombre de incienso que significa "encender" o "prender fuego" porque su uso consiste en quemar las resinas vegetales mezcladas con algún aceite aromático que al arder desprende un humo fragante, agradable al olfato que en la Edad Media era muy apreciado en las Iglesias para disimular el mal olor de la gente congregada en ellas durante las ceremonias religiosas. Conocemos por inscripciones halladas en los templos egipcios a orillas del Nilo que ya era usado por estos en sus ceremonias. Así, sabemos que hacia el 2500 a. C el segundo  faraón de la V dinastía , Sahura (2471-2458 a.C) había enviado una expedición al que los egipcios llamaban País de Punt, del que se desconoce la localización exacta pero se cree que estaba situado o en la cosa africana del Indico o donde hoy se halla Yemen o, probablemente, se extendía a ambos lados de la costa del Golfo de Adén . Esta expedición trajo a su regreso mirra y resinas aromáticas con las que se podía elaborar incienso. Pero más información nos dejó otra expedición siglos después, bajo el gobierno de la reina fararón Hatshepsut (1479-1458 a. C). En los muros del templo de Deir el-Bahari, donde sería enterrada la reina, encontramos un relato de esta expedición al país de Punt, donde nos cuenta que :

"Traen muchas maravillas y toda clase de productos típicos de la Tierra de dios a por los que tu majestad les envió: montones de terrones de mirra y árboles de mirra fresca con cepellón, plantados en el patio de ceremonias para ser vistos por todos los dioses.El jefe de Punt, Palhu, su esposa Aty, sus dos hijos, de su hija y del asno que carga con su esposa.Cargando pesadamente los barcos con las maravillas del país del Punt: todas las buenas maderas aromáticas de la Tierra del dios, montones de resina de mirra, jóvenes árboles de mirra, ébano, marfil puro, oro verde de Amu, madera de cinamomo, madera-hesyt, incienso-ibemut, incienso, pintura de ojos, monos, babuinos, perros, pieles de pantera del sur, y siervos y sus hijos" Vemos como se menciona también, junto al incienso, la mirra que es otra resina aromática extraída de un arbusto o un árbol de pequeñas dimensiones que se encuentra en la costa africana, sobre todo en Somalia , Etiopía y Kenya y también en la Península Arábiga y en Yemen. Era muy apreciado , al igual que el incienso, siendo usado en ceremonias religiosas pero también como perfume, para embalsamar a los muertos, como ungüento y medicina e incluso para diluir la tinta que los escribas empleaban para escribir sobre los papiros. Ya en la época del Imperio Romano la mirra también sería usada como anestésico para aquellos que se hallaban en el trance de morir y también para los condenados a la pena capital. Encontramos incienso y mirra en la historia de la Antigua Grecia  donde era costumbre  quemar incienso al recibir a los invitados o en las ofrendas a los dioses, y el mismo filósofo Pitágoras (hacia 580-495 a.C) recomendaba que se quemara incienso mientras se hacían sacrificios a los dioses.

La Commiphora Myrrha o Mirra como es conocido por todos, es un árbol pequeño y la mirra no es más que la resina que se obtiene después de realizar una incisión en su corteza después de la época de lluvias , fluyendo de la incisión una resina de sabor amargo, color amarillo, tacto gomoso y muy aromática que se puede encontrar en Eritrea, Etiopía, Somalia , Yibuti , el este de Kenia y al otro lado del Golfo de Aden en Yemen  y Oman, que además de su naturaleza como aromatizador que era empleado en la confección de perfumes, también tiene virtudes desinfectantes y cicatrizantes de las heridas , se puede usar en cosmética para la confección de cremas, y para la elaboración de dentífricos y líquidos que ayudan a combatir las infecciones bucales (imagen procedente de http://plantas-medicinales.tv )


El valor del incienso y la mirra eran tan elevados que incluso se empleaban como moneda para el pago de tributos , como hacían, según el historiador Heródoto (484-425 a.C) ,los habitantes de la ciudad de Gaza que enviaban veinticinco toneladas de olíbano o incienso al emperador persa Darío I (549-486 a.C). Pero ¿de donde procedían aquellos productos de lujo, tan apreciados que las caravanas recorrían miles de kilómetros para transportarlos a través del desierto salvando distancias de miles de kilómetros y por las que se pagaban fortunas? Tenemos que viajar al extremo sur de la Península Arábiga, a una región que hoy conocemos con el nombre de Yemen, pero que hace más de dos milenios estaba dividida en cuatro reinos, Saba, Ma´in, Qataban y Hadramut. Seguro que aquel que os resulta más familiar es el nombre de Saba . Si volvemos a las páginas del Antiguo Testamento, en Reyes 10, versículos 1-3  leemos "La reina de Saba, habiendo tenido noticia de la fama de Salomón y del tempo por él edificado  al nombre de Yave, vimno para ponerle a prueba con enigmas. Entró, pues , en Jerusalén con un gran séquito de camellos , cargados de aromas y oro en grandísima cantidad , y de piedras preciosas" y más adelante añade "Luego ofreció al rey ciento veinte talentos de oro , aromas y piedras preciosas en grandísima cantidad. Nunca más llegó tanta cantidad de aromas como la que la reina de Saba ofreció al rey Salomón"

DOCUMENAL SOBRE LA REINA DE SABA Y SU REINO

La figura de la reina de Saba se mueve , al igual que su reino , entre la leyenda y la realidad histórica, sobre todo su visita a la corte del rey Salomón de Israel . La reina, a la que se da el nombre de Makeda, puede que visitara o no Israel , que tuviera ese nombre o no, que fuera una persona o diferentes reinas a las que el paso del tiempo unió en una única y legendaria figura, pero el reino de Saba existió y fue uno de los cuatro reinos que formaron la que los romanos llamaron Arabia Felix, la Arabia Afortunada,  origen de la Ruta del Incienso. Este documental cuenta la historia de la reina y su reino y creo que lo podéis hallar interesante




Salomón era el tercer rey de un Israel unificado que incluía el reino de Juda, habiendo sucedido en el trono a Saúl, primer rey de Israel, y al rey  David(hacia 1040-970 a.C) padre de Salomón. Este reinaría desde 970 hasta 930 a. C , por lo que la visita de la reina de Saba se produjo a mediados del siglo X a. C , cuando ya el reino de Saba era un reino rico y próspero gracias sobre todo a sus plantas aromáticas.  entre los que se encontraba el incienso y la mirra. Probablemente el territorio de la reina de Saba se extendía a ambos lados del Mar Rojo y el Golfo de Adén , ocupando territorios que hoy pertenecen a Eritrea, Yibuti y Somalia y que tal vez pudiera ser el misterioso País de Punt al que los egipcios enviarían diferentes expediciones para buscar aquellas especies y aromas que tanto apreciaban como ya he mencionado antes con el relato de una de las expediciones enviadas por la faraona Hatshepshut. Otro de los reinos antiguos de Yemen era el de Qataban , del que no conocemos el momento de su aparición aunque si que desde el siglo VIII al siglo V a.C estuvo sometido al reino de Saba hasta que hacia el siglo IV o III a. C se aliaba con los otros dos reinos de la región , Ma´in y Hadramut, logrando su independencia de Saba . También en una fecha cercana al siglo VIII a. C surgía otro reino, el de Hadramut , que se convertiría en el centro de la ruta terrestre del incienso ya que de él procedía el incienso de mayor calidad.


En este mapa se pueden ver los cuatro antiguos reinos de Yemen, el de Saba, Hadramaut, Qataban y Ma´in, al que luego se añadiría el reino de  Himjar que controlaría el Golfo de Adén y se convertiría a partir del siglo III en el más poderoso de la Península Arábiga hasta la llegada del Islam en el siglo VII. Estos reinos, además de productores de mirra, índigo o incienso eran también el vínculo de unión entre los mercados de Europa y los de Asia , tanto en las rutas navales como terrestres. La línea punteada que podéis observar era la ruta que seguían las caravanas que se dirigían hacia Egipto y el Mediterraneo (imagen procedente de http://commons.wikimedia.org )

Estos tres reinos junto a un cuarto más pequeño y menos importante, el de Ma´in , prosperaron tanto gracias a la producción y exportación  de aromas y especias como  haciendo de intermediarios cobrando impuestos por el paso de especias y otras mercancías procedentes de la India, las Molucas o islas de las Especias  y China  que incluían joyas, animales exóticos y sedas. La capital del reino de Hadramut, Shabwah, era el lugar obligado de paso del incienso que era enviado allí desde los valles donde crecía y era recogido en los meses de junio y julio . Una vez transportado hasta Shawbwah, los sacerdotes de la ciudad se encargaban de pesarlo para entregarlo a las caravanas que estaban dispuestas en la ciudad para emprender la ruta, cobrándoles a cada una de aquellas caravanas sus impuestos correspondientes , que solían suponer el 10% del cargamento . Una vez con la carga en sus camellos los mercaderes iniciaban una ruta que les conducía a continuación a la capital del reino de Qataban, Timna, donde los mercaderes podían añadir a sus mercancías la mirra , pues allí crecían sus árboles, y también un arbusto llamado  Indigofera tinctoria del que se extrae el índigo termino del latín que significa "de la India" y que también conocemos como añil , palabra de origen árabe con el significado de "la planta del índigo". El índigo era muy apreciado desde el Antiguo Egipto hasta el Imperio Romano como un tinte natural para la ropa.

Llevando mirra,incienso , índigo y otras mercancías valiosas los mercaderes abandonaba el reino de Qataban para dirigirse a la capital del reino de Saba, Marib, una etapa de gran dureza en la que tenían que salvar más de ciento cuarenta kilómetros de desierto . Marib era la ciudad en la que había nacido la legendaria reina de Saba y en ella descansaban los mercaderes durante unos días antes de emprender la siguiente etapa de su viaje que les llevaría hasta Qarnaw, la capital del último de los reinos yemeníes, Ma´in, en cuyas proximidades se hallaba el gran oasis de Najran, lugar perfecto para reposar y recobrar fuerzas. En Najran la Ruta del Incienso se bifurcaba y una de ellas se dirigía hacia el noreste hasta la ciudad de Gerrha, a orillas del Golfo Pérsico para luego seguir el camino hasta la ciudad de Babilonia, la más importante y poderosa de Mesopotamia. Además, en Gerrha se recibían mercancías procedentes de India que luego eran llevadas de nuevo hasta Qarnaw y de allí distribuidas hacia Europa y Egipto. La otra ruta se dirigía hacia el norte siguiendo la costa del Mar Rojo hasta llegar a la ciudad de Yathrib , que muchos siglos después, con la aparición del Islam en  el siglo VII , adoptaría el nombre de Medina, una de las ciudades santas del Islam. En esta ciudad la ruta volvía a dividirse, y mientras unos seguían hacia el norte en dirección al Mediterráneo, otra se dirigía hacia los dominios del Imperio Persa.

Aunque el mapa está en francés creo que se entiende bien  y nos sirve para ver el recorrido de la Ruta del Incienso aunque los nombres de las ciudades son modernos al igual que los de las naciones que atraviesa. Cuando los productos comercializados por la Ruta del Incienso llegaban a la capital del Imperio Romano, Roma, había hecho un recorrido de más de seis mil quinientos de recorrido y aún se hizo mayor la distancia cuando se generalizó el comercio naval con la India  desde donde llegaban las especias, sedas, joyas y animales exóticos. La producción anual de incienso alcanzó máximos de tres mil toneladas y el historiador Plinio el Viejo (23-79) contaba que el emperador Nerón (37-68) llegó a gastar todo el suministro de incienso de un año en los funerarios de su esposa Popea(30-65)   (imagen procedente de http://darksuns.wordpress.com ) 


La prosperidad de aquellas tierras en las que crecía la mirra y el incienso y cruce de caminos para las rutas comerciales entre Asia y las potencias del Egipto faraónico o después el Imperio Romano, hizo que los romanos le dieran el nombre de Arabia Felix o "la Arabia Afortunada". Precisamente sería la Roma imperial la principal demandante de aquellos productos de lujo, el incienso para aromatizar templos y hogares y la mirra para la fabricación de perfumes, cremas y ungüentos además de como ingrediente para determinados remedios medicinales y como aromatizador del vino. Pero no podemos olvidarnos de un elemento en este comercio tan próspero y sin el cual no habría sido posible, el camello. Procedentes de América del Norte , donde se han hallado fósiles de hasta 4,5 metros de altura, cruzaron el Estreho de Bering cuando este se congelaba uniendo América y Asia, para internarse en territorio asiático. De todas las especies que existían en América sólo unas pocas llegaron a Europa y se extinguieron con rapidez, mientras que en Asía sólo sobrevive el camello bactriano que tiene dos gibas y de la que se deriva el la especie de una sola giba a la que conocemos como dromedario. y cuya primera referencia data del Egipto gobernado por la VI Dinastía entre el 2343 y el 2175 a. C . Parece ser que la reina de Saba , durante su visita a la corte del rey Salomón de la que ya hemos hablado, llevaba consigo camellos de tiro, y será por su utilidad para el transporte de cargas por el que recibiría el nombre de camello, pues se deriva del semita "gabal" o "hamal" que significa precisamente "llevando una carga".

Tienen una longitud que puede superar los tres metros y una altura de 1,80 metros , además de pesar quinientos kilos y , otra de sus grandes virtudes en zonas desérticas, ser capaces de aguantar  34 días sin beber, gracias a que cuando lo hacen pueden absorber hasta cien litros de agua en apenas diez minutos, agua que es asimilada por sus tejidos pudiendo perder el 25% de su peso en agua sin sufrir por ello ya que el agua perdida procede de sus tejidos y no de la sangre que sigue tan fluida como antes al revés de lo que sucede con el resto de los animales, a los que la sangre se les espesa impidiendo al corazón impulsar la sangre por todo el cuerpo.De su resistencia da buena cuenta que fueran capaces de recorrer hasta cuarenta kilómetros diarios aunque fueran cargados de mercancías, una distancia que tenían que tener muy en cuenta los organizadores de las caravanas para determinar las etapas del viaje en función de la localización de oasis, pozos de agua o refugios . Las caravanas que transportaban la mirra, el incienso, las sedad, el ébano, la sal, el índigo y otros valiosos productos solían estar compuestas por unos doscientos camellos y a lo largo de la ruta se establecían puestos militares para protegerlas de los bandidos que acechaba mercancías tan lujosas.

Fotografía actual de  la ciudad de Adén, en Yemen  , uno de los centros más importantes de la Ruta del Incienso por mar, pues era puerto de escala de las naves que iban desde Egipto hacia la costa oriental de África y hacia la India . El puerto antiguo se hallaba construido sobre los restos de un cráter de volcán extinto. Cuando la navegación ya no requería de hacer escalas y las rutas marítimas iban directamente a India , Adén cayó en el olvido hasta que volvió a recuperar importancia en el siglo XX (imagen procedente de http://serturista.com )   


Pero a finales del siglo II a. C iba a iniciarse un cambio en las rutas comerciales cuando el faraón egipcio Ptolomeo VIII (182 -116 a.C) encargaba a un navegante griego llamado Eudoxio de Cícico abrir  una nueva ruta marina hasta la India. La historia es recogida por el geógrafo e historiador griego Estrabón (hacia 64 a.C- hacia 24 d.C) que relata como Eudoxio navegó por el Mar Rojo , atravesó el Golfo de Adén y siguió viaje por el Océano Indico hasta alcanzar las costas de la India y regresar al año siguiente . Aunque esta historia es puesta en duda por algunos historiadores que consideran que ese relato contiene unas dosis demasiado elevadas de fantasía, lo que si es cierto es que en esa misma época los diferentes reinos de la Arabia Felix se vieron desplazados por una nueva potencia emergente, el reino himyarita , que se iba a convertir en el reino más poderoso de la región hasta el siglo VI d.C, pero que en este momento había debilitado el control que ejercía el reino de Saba en el Golfo de Adén por donde obligatoriamente tenían que pasar los barcos que procedentes del Mar Rojo prentendían alcanzar las costas de India. Durante el siglo I a. C el mismo Estrabón narra como más de un centenar de naves hacen la ruta entre la India y Egipto , que zarpaban desde los puertos del Mar Rojo en julio y llevaban a la India en septiembre después de una escala en la ciudad de Adén para regresar de la India cargados de marfil, especias, oro, mirra, incienso.

File:Map of the Periplus of the Erythraean Sea.jpg
Este mapa recoge los itinerarios descritos en el Periplo del Mar Eritreo, datado entre el siglo I y el siglo III d. C partiendo desde los puertos egipcios  y romanos tanto hacia la India como hacia África Oriental , describiendo los diferentes puertos y las oportunidades de comerciar en cada uno de ellos. No se ha conservado el nombre de su autor pero se cree que está realizado en base a la información aportada por algún  viajero egipcio que luego lo habría escrito en griego . A través de la Ruta del Incienso Asia y Europa estaban comunicadas comercialmente a pesar de las grandes distancias que las separaban (imagen procedente de http://commons.wikimedia.org ) 



Este comercio naval aparece descrito en la obra "Periplo por la Mar Eritrea", escrita en griego y realizada hacia la primera mitad del siglo I d. C . Mar Eritrea era un termino empleado por los navegantes griegos tanto para el Mar Rojo, como para el Golfo Pérsico y el Océano Indico, describiendo tanto la ruta hacia la India como otra ruta que se dirigía hacia África Oriental hasta alcanzar la costa de la actual Tanzania y en el se menciona a un griego llamado Hípalo como el descubridor de la ruta hacia la India gracias a que averiguó cuando se producían los vientos monzónicos que permitían la navegación hasta la India. Durante los primeros siglos de existencia del Imperio Romano el comercio de incienso y mirra se incrementaba cada vez más no sólo para el consumo en Egipto o entre los romanos, sino también en India  y la producción anual de incienso podía superar las tres mil toneladas al año para tratar de cubrir las necesidades de tantos consumidores, obligando incluso al reino de Handramun a realizar dos cosechas al años y también a extender las zonas de cultivo. Roma envía una flota al Mar Rojo para proteger a las naves mercantes de los asaltos piratas . Mientras, la Ruta del Incienso por tierra era ahora controlada por una nueva potencia regional, el reino Nabateo, que se había asentado en un territorio donde hoy se encuentra Jordania y también parte de Siria . La capital de aquel reino era Petra y por su territorio tenían que pasar las caravanas procedentes de Arabia Felix hacia Europa y Egipto. Sobre aquel pueblo y su enigmática ciudad que durante unos siglos prosperarían gracias a su posición estratégica en la Ruta del Incienso hablaremos mañana, cuando recorreremos las calles de esta sorprendente ciudad olvidada durante más de un milenio en el desierto.
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