lunes, 18 de junio de 2012

MISTERIOS DE LA HISTORIA: BRANDÁN EL NAVEGANTE Y LA ISLA DE SAN BORONDÓN

El Diccionario de la Lengua Española define a la leyenda como la "Relación de sucesos que tienen más de tradicionales o maravillosos que de históricos o verdaderos."  pero muchos hechos que hoy consideramos legendarios y fruto de la imaginación humana en su tiempo fueron aceptados como acontecimientos verídicos, tratados con seriedad por destacadas figuras intelectuales y muchos dedicaron sus vidas e incluso las perdieron por perseguir esas leyendas, así sucedió con el continente perdido de la Atlántida hasta los múltiples mitos de ciudades perdidas y reinos donde el oro, la plata o las piedras preciosas podían recogerse del suelo, ya se llamase El Dorado o las Siete Ciudades de Cibola, ambos reinos que sólo existieron en la imaginación de los conquistadores españoles en América y que son un ejemplo de algo que aparece enraizado en la naturaleza del ser humano y que el filósofo , abogado y político inglés Francis Bacon (1561-1626) definió con estas palabras "Un hombre está dispuesto a creer aquello que le gustaría que fuera cierto." Cuando los españoles llegaron a América anhelaban encontrar riquezas, oro, joyas y cuando los indios se dieron cuenta de ello no vacilaron en hablarles de ciudades escondidas, de reinos de riquezas infinitas que los españoles creyeron sin dudar porque deseaban que fuera cierto.

Leyenda es una palabra que procede  del latín "legenda" que puede traducirse como "aquello que debe ser leído", empleado en la Edad Media para referirse con esta palabra a los relatos biográficos de los santos, entonces considerados históricos aunque hoy sabemos que la mayoría de ellos eran realmente relatos legendarios, que poseían más elementos imaginarios que reales. Pero siempre nos queda la duda de si detrás de la leyenda, de lo imaginado , de lo inventado, hay algo real que le diera su origen, como sucede con esta leyenda que hoy vamos a conocer, la de la Isla de San Borondón. Pero primero tenemos que viajar hasta una tierra que parece el lugar ideal para el nacimiento de leyendas y relatos mágicos, Irlanda. La isla, según la tradición cristiana irlandesa, fue evangelizada por San Patricio (385-461), una evangelización rodeada de acontecimientos mágicos, pues a él se atribuía la expulsión de todas las serpientes de la isla y también convertir al trébol en el símbolo de Irlanda, ya que uso sus tres hujas para explicar el misterio de la Santísima Trinidad, además de bautizar por su mano a miles de irlandeses. Durante  el siglo posterior a su muerte  el cristianismo siguió difundiéndose por la isla aunque al hallarse separados del resto de la cristiandad también desarrollaron elementos que la diferenciaban , por lo que durante varios siglos se desarrolló la Iglesia Céltica, donde ,entre otras diferencias, la máxima autoridad no residían en los obispos sino en los abades de los monasterios.

El monasterio de la isla de Iona,centro de la Iglesia Céltica,  aunque no el original fundado en 563 por San Columba  porque a partir de 795 las costas de las islas británicas sufrieron las incursiones vikingas , sufriendo un incendio en 806 y la muerte de casi todos sus monjes. Fue reconstruido en 818 pero de nuevo fue atacado por los vikingos y durante un tiempo el monasterio fue abandonado. Más tarde sería reconstruida como un monasterio benedictino y la isla conservó su importancia como centro religioso donde reyes de Escocia, Irlanda y Noruega acudieron para rezar allí. En el monasterio original de Iona Columba escribió gran parte de sus trescientas obras y fue uno de los pocos faros de la cultura que se mantuvieron encendidos en Europa durante los tiempos más oscuros de la Alta Edad Media  (imagen procedente de http://es.123rf.com )

En el siglo VI surgen grandes figuras evangelizadoras entre los monjes irlandeses, como Columba (521-597)  que realizó una infatigable labor misionera fundando numerosos monasterios e iglesias , entre ellos el monasterio de la isla de Iona con otros doce monjes, una pequeña isla situada frente a las costas de Escocia , que se convertiría en el centro espiritual de la Iglesia Céltica y que serviría de base para acometer la evangelización de los fieros pictos que habitaban el territorio de la actual Escocia y que los romanos nunca pudieron someter. Columba escribiría más de trescientos libros , y los datos sobre su vida nos han llegado a través de una ·obra titulada "Vita Columbae" escrita por el noveno abad del monasterio de Iona fundado , como acabamos de ver, por Columba en 563. En esta obra se relatan los numerosos viajes de evangelización de Columba  y también menciona dos elementos que se iban a convertir en leyenda, por un lado hace referencia a un príncipe escocés al que llama Arturius y que algunos investigadores consideran la referencia más antigua del legendario rey Arturo, y también menciona a un monstruo que habitaba en el río Ness, río que alimenta al celebre Lago Ness, al que se habría enfrentado Columba para defender a un grupo de pictos, en lo que podría ser el primer relato sobre el monstruo del Lago Ness.

La labor evangelizadora de Columba fue seguida por otros discípulos que convierten a la Iglesia de Irlanda en el refugio donde se iba a conservar todo el saber de los clásicos griegos y romanos . Protegidos de las incursiones de los pueblos germánicos por su aislamiento insular , los monjes irlandeses trabajaban copiando libros, estudiando e interpretando las Escrituras y usaban el griego, una lengua que se estaba olvidando  en la Europa de aquellos primeros siglos de la época medieval. Uno de los principales discípulos de la obra de Columba fue Columbano o Columbano el Joven(543-615) que en 590 y acompañado por otros diez monjes , cruzaron el mar para desembarcar en la Bretaña francesa para difundir las doctrinas de la Iglesia Céltica, fundando nuevos monasterios  aunque enfrentándose  a los monjes benedictinos asentados en Francia que acusaban a los monjes irlandeses  de defender principios contrarios a la doctrina católica. Pero a pesar de ello, Columbano seguirá con su labor evangelizadora en Italia, donde morirá en 615 donde había fundado el monasterio de Bobbio. Es en este ambiente culto de la Iglesia Céltica, y en la intención evangelizadora de muchos de aquellos hombres, donde surge la figura, entre real y legendaria según a quién se consulte, de Brandán, también llamado Borondón.

File:SanBorondon.jpg
En este grabado se recrea la escena de San Brandán oficiando la misa de Pascua sobre la isla de San Borondón que en realidad era el lomo de un pez gigante llamado Jasconius. A la izquierda en la parte inferior podemos ver el nombre de las Islas Afortunadas , con el que más tarde se identificaría a las Islas Canarias de las que San Borondón sería la octava. Su situación cambiaría en la cartografía de la época, desde identificarse con las islas Féroe, Islandia o las Azores hasta las islas Canarias que sería el único lugar donde habría testigos que afirmaban haber caminado sobre ella e incluso ya en el siglo XX un vecino de la isla de La Palma la fotografió , al menos lo que él pensaba que era la isla (imagen procedente de http://commons.wikimedia.org )    
A su vida se refieren diferentes abades irlandeses posteriores en el tiempo en el que él supuestamente vivió. Habría vivido entre el 484 y el 578 , siendo abad del monasterio irlandés de Clonfert . Brandán se habría encontrado en la isla de Iona con Columbano y después habría zarpado en compañía de otros monjes para evangelizar las tierras situadas más al norte, alcanzando las Islas Feroe, situadas al norte de la costa escocesa, e incluso algunos afirmaron que había llegado hasta Islandia y Groenlandia. Lo cierto es que los investigadores creen que , en efecto, monjes irlandeses llegaron a vivir en algún momento en Islandia llevando una vida de ermitaños y que habrían abandonado la isla cuando los primeros vikingos arribaron a sus costas como Ingólfur Arnarson, considerado el primer colono estable en Islandia y que se habría establecido allí en 873. Pero para encontrar la mención a los monjes irlandeses hay que viajar hasta el siglo XI , donde en el Íslendingabóko El libro de los islandeses , escrito por el monje y cronista medieval islandés Ari Thorgilsson (1067-1148), donde les llama "Papar", una palabra del irlandés antiguo que puede traducirse como "Padre" y nos cuenta que "A la sazón residían en esta isla hombres cristianos, a quienes las gentes nórdicas daban el nombre de "papen"; sin embargo, más tarde se marcharon porque no querían convivir con paganos. Dejaron libros irlandeses, campanas y báculos, por lo que pudo llegarse a la conclusión de que eran irlandeses"

De momento no hay evidencias arqueológicas que certifiquen la presencia de los monjes irlandés o "papar" tanto en Islandia , como en las Feroes o en las islas Hébridas, pero podrían encontrarse estos hechos detrás del relato recogido en una obra escrita entre los siglos X y XI y titulada "Navigatio Sancti Brandani". En ella se cuenta como Brandán emprende un viaje hacia una tierra que bien podríamos identificar con Islandia, de la que tiene noticias gracias al relato de otro monje, Brinto, que había estado allí y que ahora imploraba la ayuda de Brandán para que fuera a rescatar a otro hombre, no sabemos si un amigo o incluso su hijo, llamado Mardoc, que se había quedado en aquella tierra haciendo penitencia pero que Brinto temía que no pudiera regresar al encontrarse muy al norte y el frío congelara las aguas del mar. Brandán responde a la petición de ayuda de Brinto y en compañía de otros diecisiete monjes zarpa rumbo al norte . El periplo hasta aquella legendaria tierra durará siete años , en los que se encontrarán con monstruos marinos, descubrirán islas misteriosas y mágicas y finalmente lograran alcanzar la isla del Paraíso.



BREVE REPORTAJE SOBRE LA ISLA DE SAN BORONDÓN

En este breve vídeo , además de anunciar una nueva expedición en búsqueda de la mítica isla preparada para septiembre de este año de 2012, también se muestra un mapa del geógrafo griego Claudio Ptolomeo (100-170 d.C)  que antes de la leyenda de San Brandán que surgiría siglos después, ya mencionaba una Isla Inaccesible junto al archipiélago de las Islas Canarias



 
Pero lo que nos interesa en este caso es una de las islas que encontraron en su navegación. Habían dejado atrás una primera isla en la que había un castillo deshabitado y donde un perro les guió hasta un pueblo en el que no había nadie pero los tres días que permanecieron en ella encontraron siempre comida preparada. Después siguieron viaje hasta llegar a otra isla habitada por un joven solitario que les traía pan y agua todos los días  y después a otra isla en la que encontraron rebaños de ovejas. Llegaban después a una isla donde no había nada, ni animales ni vegetación. Allí se detuvieron los monjes y Brandán ofició una misa por el día de Pascua. Después se dispusieron a comer y pasar allí la noche, encendieron una hoguera y de pronto, con espanto, advirtieron que el suelo se movía debajo de sus pies, todo parecía temblar y salieron corriendo hacia el barco para alejarse de allí. Fue entonces , al mirar atrás cuando se alejaban de aquello que habían tomado por una isla, cuando se dieron cuenta que era el lomo de un pez gigante al que el relato da el nombre de Jasconius y al cual Brandán convencerá para que les ayude a llegar a su destino.

Esta isla pez, que aparece y desaparece de la superficie del agua, sería la que pasaría a la leyenda como isla de San Borondón. La leyenda se extendería con rapidez, y en el siglo XII nos encontramos con el comentario del sacerdote, filósofo y geógrafo alemán  Honorio de Autun (1080 - hacia 1153), que en su obra "De imagene mundi" escribe " hay una isla llamada Perdida, muy superior a las demás tierras por la amenidad y fertilidad de todas sus cosas, desconocida para los hombres, que hallada por alguna casualidad, no se ha podido descubrir después de hallada, por lo que se le llama Perdida. Y se cuenta que vino a ella Brandano". Un monje borgoñón  llamado Raoul Gabler que había nacido en 985  que recorrerían muchos monasterios franceses ,incluida la abadía más importante de su tiempo, la abadía de Cluny, y tendría acceso a mucha más información que la mayoría de los hombres de su tiempo, afirmaba que en esa isla había buscado refugio nada menos que el último de los reyes visigodos de la Península Ibérica, don Rodrigo , después de ser derrotado en julio de 711 en la batalla de Guadalete por las tropas musulmanas que invadirían la Península mientras Rodrigo desaparecía.

Este es un fragmento ampliado del Mapa del Norte de África del cartógrafo francés Guillermo Delisle (1675-1726) realizado en 1707 y si os fijáis, al oeste de las islas Canarias aparece una isla donde en francés escribe Delisle "en este lugar algunos autores han localizado la fabulosa isla de San Borondón " . Un ingeniero italiano al servicio de Felipe II(1527-1598),llamado Leopoldo Torriani, fue enviado al archipiélago canario para que estudiara la mejor forma de proteger y fortificar las islas durante la década de los ochenta del siglo XVI. Fruto de su prolongada estancia en las islas escribió "Descripción e historia del reino de las Islas Canarias" en la que describe cada una de las islas del archipiélago, su historia, las características de sus pobladores e incluye también una descripción de la isla de San Borondón de la que da incluso sus medidas y emplazamiento, a unos 220 kilómetros de la isla de La Palma con 480 kilómetros de largo y unos 150 kilómetros de ancho  y con una forma cóncava en el centro de la isla flanqueada en sus extremos por dos grandes montañas y se basaba para esta descripción en todos los relatos que le contaban los que llegaron a verla (imagen procedente de http://www.lamarsalao.com )

En la cartografía medieval, caracterizada por la fantasía más que por los datos verídicos, aparece representada en diferentes posiciones. Así en el llamado Mapamundi de Hereford, realizado hacia el 1300, la Isla se convierte en varias islas a las que denomina como Islas Afortunadas, denominación luego utilizada para las islas Canarias,  y las describe como "las seis islas de la Fortuna son las islas de San Brandani" y en otro mapa mundi de la misma época , el mapamundi de Ebstorf, también se la menciona pero refiriéndose a ella como "la isla Perdida". Ya en la época de los Descubrimientos de Portugal y España, en el siglo XV, la Isla de San Borondón  aparecería en un mapa  del cartógrafo italiano  Paolo dal Pozzo Toscanelli (1397- 1482) que habría llegado a las manos de Cristóbal Colón (1452 -1506) y en él la isla estaría en la misma zona donde se encuentra las islas Azores. Sin embargo esto no es más que una especulación, porque no se ha conservado ningún mapa realizado por Toscanelli que, por otro lado, sería el responsable del error que condujo a Colón a pensar que el tamaño de la Tierra era menor del que realmente era. Ya en el siglo XVI, el cartógrafo flamenco Gerardo Mercator (1512-1594), famoso ser uno de los primeros en utilizar la palabra Atlas para nombrar a un conjunto de mapas agrupados en un libro y porque fue el inventor de la Proyección de Mercator que permitió representar de forma más fiel la superficie esférica de la Tierra, situaba a la Isla de San Borondón aparece situada entre Irlanda y la costa norteamericana a la altura de Terranova.

Pero si en algún sitio tuvo éxito la leyenda de la isla de San Borondón fue sin duda en España y Portugal. En el año 1479 se firmaba entre las que entonces eran las dos principales potencias navales del mundo el Tratado de Alcaçovas donde, entre otros acuerdos, España y Portugal se repartían la posesión del Atlántico , Portugal mantenía bajo su gobierno la isla de Madeira, las Azores, Flores y  Cabo Verde mientras que España veía reconocido su derecho sobre las islas Canarias, y dentro de este archipiélago se incluía San Borondón , a la que se refiere específicamente el tratado diciendo que estaba "aun por ganar" . Se llegan incluso a organizar expediciones en su búsqueda y se multiplican los testimonios de personas que decían no solo haberla visto sino incluso caminado sobre ella. Testimonios como los recogidos por el primer gerente de la Real Audiencia de Canarias, Hernán Pérez de Grado, al que un marino portugués llamado Pedro Vello  que en 1570 afirmaba haber desembarcado en la isla donde había sido empujado por una tormenta y que en ella había abundante vegetación y animales . Una tormenta les sorprendió y tuvieron que abandonar la isla dejando atrás a dos de sus hombres, cuando la tormenta amainó y quisieron ir a recogerlos, la isla ya no estaba.

Esta es la fotografía que realizó  Manuel Rodríguez Quintero (1897-1971)  tomada desde los Llanos de Aridane en la isla canaria de La Palma en 1958 donde podéis ver una isla donde no debería haber nada . Donde estaba Manuel Rodríguez se encontraban también tres niños bañándose en unas represas  que allí habías . Muchos años después, en 1982 uno de aquellos niños describiría con estas palabras lo que vieron  "Cuando eso yo tenía 11 años, pero lo recuerdo perfectamente. Yo no sé si era una isla, forma de eso tenía. La vimos durante más de veinte minutos hasta que desapareció. Quintero nos dijo que miráramos aquello, que quizás no lo íbamos a ver nunca más . Era la silueta de una isla, muy alta; luces no había. Por su parte, Arístides también lo corroboraba: Recuerdo que estábamos bañándonos en la represa junto a dos compañeros más. De repente, don Manuel nos llamó, para que viéramos algo. Salimos y nos dijo que aquello era San Borondón, nosotros no le creímos y nos echamos a reír. Cuando miramos era verdad, allí en el mar había una isla. Quintero se fue a la carretera y paraba a todos los coches y camiones que pasaban para Puerto Naos: otras personas la vieron, como nosotros, pero no sé quienes fueron."  ¿Un espejismo? La fotografía es la que tenéis sobre estas lineas .¿la legendaria San Borondón? (imagen procedente de http://papabeto.blogspot.com )
La última de las expediciones organizadas en su búsqueda es de una fecha tan tardía como 1721 dirigida por un capitán de Santa Cruz de Tenerife llamado Gaspar Domínguez. Después de tantos fracasos  la leyenda de la isla de San Borondón declinó aunque de nuevo resurgió en 1958 cuando un habitante de la isla canaria de La Palma llamado Manuel Rodriguez Quintero fotografió una isla donde no tenía que haber nada y la fotografía de la Isla Perdida apareció en los principales periódicos de España. Por supuesto , no hay ninguna octava isla que añadir a las siete islas conocidas del archipiélago de las Canarias, ni tampoco en medio del Océano Atlántico, ya no quedan nuevas tierras por descubrir pero ¿por qué se mantuvo durante setecientos años en las cartografías realizadas en Europa?¿qué tierra era aquella sobre la que estuvieron los hombres del capitán Pedro Vello a los que nunca volvió a encontrar?¿a qué se refieren los testimonios que hablan de una isla surgida entre la niebla? Probablemente todo responde a marineros perdidos en tierras que no identificaban, espejismos en el mar o la viva imaginación de los observadores. Sin embargo, aun hay quién cree en la existencia de San Borondón, una leyenda con mil quinientos años de antigüedad ¿quizás hubo alguna isla en un tiempo que se hundió en el mar y la leyenda es el recuerdo de aquello? Quién sabe, en cualquier caso manteneos con los ojos abiertos si navegáis por el Océano Atlántico, nunca se sabe si entre las nubes podremos divisar una tierra desconocida. Eso es lo bonito de las leyendas, invitan a soñar.  
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