martes, 4 de enero de 2011

¿FELIZ AÑO? NO PARA LA SOCIEDAD ESPAÑOLA

Ya estamos llegando al final de ese paréntesis en la vida de Occidente que suelen representar las fiestas navideñas, se acaban los días plagados de buenos deseos y mejores propósitos, las luces se apagan y la calle recupera su verdadero color, un color que en estos tiempos está más cerca del gris que de los fulgores de las luces de Navidad.  Aún queda la última fiesta del consumo, el día de los Reyes Magos y después ... ¿después que?

Hace apenas cuatro días nos felicitábamos unos a otros por el Nuevo Año, porque casi todos teníamos motivos para enterrar con alegría el año 2010, en particular en España donde el paro ha batido todos los records hasta terminar el año con cuatro millones cien mil desempleados, donde los españoles han perdido poder adquisitivo, los precios han crecido y los sueldos han menguado en mayor medida, donde se ha anunciado el desmantelamiento del estado de bienestar y se han ido perdiendo por el camino ayudas en el peor momento de la crisis española.

Si, ya hemos dejado atrás el 2010 pero ¿qué nos espera en el 2011? Ahora viene el encuentro con la realidad, aquello de lo que uno no puede escapar. El escritor Ambrose Bierce  decía que " si quieres que tus sueños se hagan realidad ¡despierta!", pero , por desgracia, en España hemos tenido unos políticos que durante mucho tiempo han preferido cerrar los ojos a la realidad y vivir en un sueño, han tratado de eludir la realidad o, lo que es peor, nos han querido engañar negando esa realidad y ofreciéndonos una imagen de nuestra nación que no se correspondía con la verdad. 

Todos recordamos como hace apenas dos años el presidente José Luis Rodriguez Zapatero negaba la existencia de la crisis y decía que España estaba preparada para superarla sin problemas. Anunció una ampliación de los gastos sociales, siguió engordando el número de funcionarios, el gasto público continuo descontrolado, pero no pasaba nada, vivíamos en el mejor de los mundos posibles. Y así continuamos, en los dos años siguientes, aumentando nuestra deuda, incrementando el gasto público, perdiendo millones de puestos de trabajo, empobreciéndonos día a día. Ahora , los españoles han perdido un 6% de su poder adquisitivo con respecto a hace sólo cinco años , las cifras de paro se han duplicado y también se han duplicado el número de personas que tienen que acudir a organizaciones de beneficencia para poder subsistir.

José Luis Rodriguez Zapatero. No quiso reconocer la realidad, cuando la realidad se ha impuesto todos vamos a padecer sus errores pero no deberíamos padecerlos en silencio resignado sino exigir responsabilidades a todos los políticos que nos ocultaron la verdad  y compartan ahora nuestra suerte

Durante años hemos sido el destino de millones de inmigrantes que encontraban en España un lugar donde construir sus vidas, ahora empiezan a irse convirtiéndose en las primeras víctimas de una nación desmoralizada, con una sociedad sin objetivos y sin rumbo, a la que en el nuevo año sólo se le prometen nuevos recortes sociales, más impuestos y a la que día si y día también se la va ahogando más llegando a la desfachatez de culparla de la situación que vivimos.

Claro, la culpa la ha tenido la gente , por endeudarse hasta más allá de lo razonable, somos unos inconscientes, es verdad , ¿como no nos habíamos dado cuenta?¿como no hicimos caso de los consejos de nuestros sabios gobernantes? Aunque...espera, si trato de hacer memoria no recuerdo a ninguno de nuestros guías políticos, a ninguno de nuestros líderes que nos advirtiese de que iba a estallar la burbuja inmobiliaria, no recuerdo a ninguna entidad bancaria que aconsejase a las familias que acudían a sus oficinas que no se endeudasen con hipotecas de 200.000 euros cuando ingresaban poco más de mil euros al mes, no recuerdo que los ayuntamientos que se lucraban con las recalificaciones de los terrenos dejasen de hacerlo, ni recuerdo que las administraciones públicas dejasen de malgastar el dinero de todos en coches oficiales, viajes, dietas y otros mil gastos sin justificar.

Es muy sencillo pedir sacrificios cuando tu propio futuro está resuelto , es fácil recomendar a la gente que tiene que trabajar más y ganar menos cuando los que lo dicen tienen aseguradas buenas pensiones para el resto de su vida, es fácil culpar a los demás para escapar de las propias responsabilidades y que los demás asuman las consecuencias de  las cosas que ellos han hecho mal. Personalmente estoy harto, cansado y enfadado con tantos buenos consejos y buenas palabras, estoy harto de que me digan lo que tengo que hacer por el bien de las empresas y de la buena marcha de la nación, estoy harto de que me pidan que agache la cabeza y acepte que me vayan robando todos mis derechos a cambio de nada, estoy harto que aquellos que me exigen sacrificios no den ejemplo y se rían de mi, estoy harto de un sistema que sacrifica al más débil ante el silencio de todos .

Nos engañaron durante años y ahora ¿debemos creerles cuando nos dicen que estos sacrificios son imprescindibles? Nos hacen creer que vivimos en una democracia, pero yo entiendo como democracia la participación del pueblo en el gobierno pero ¿creeis que participamos de alguna forma?Yo creo que no, ni siquiera nos dejan elegir los líderes que queremos que nos representen, los ponen los partidos que a su vez nombran a los demás candidatos a ocupar el Congreso. Y esas personas no nos defienden a nosotros, como haría un congresista norteamericano que debe su puesto no al partido sino a sus votantes, defiende a los intereses de su partido, vivimos en una partitocracia dirigidos por personas mediocres que se han ocupado de rodearse de otras personas no menos mediocres para que no les hagan sombra .

Colas como esta de la foto se forman en los comedores de organizaciones de caridad como Caritas, donde acuden más de 800.000 españoles a recibir ayuda porque no pueden llegar a final de mes .¿Qué nuevos sacrificios quieren nuestros políticos que hagan?A lo mejor si dejan de comer se ahorra más ¿no?

El gran político y gran hombre Martin Luther King decía en sus discursos que "Nadie se nos montará encima sino doblamos la espalda". Querría gritar por las calles que dejemos de caminar con la espalda doblada, que olvidemos la resignación y el miedo, que no somos los culpables de la situación que están viviendo millones de personas en este país, que esto no tenía que haber sido así si en su momento se hubiera puesto el remedio pero que si ahora no hay más salida  que hacer sacrificios que se hagan, pero que los haga todo el mundo, no sólo la parte más débil de la población. Que se acabe con el despilfarro del dinero público, que desaparezcan los parlamentos autonómicos que malgastan millones para nada, que se eliminen tantas televisiones autonómicas que sólo sirven de instrumento de propaganda política al gobierno de turno, que todos los líderes políticos nos pidan perdón por su mala labor y se retiren para dejar paso a nuevas personas que no tengan manchadas las manos de corrupción, de mentiras, de estupidez y de mediocridad.

Y a los empresarios hay que hacerles entender que si ellos son los que dan trabajo no pueden sobrevivir sin nosotros, con un pueblo arruinado ninguna empresa puede enriquecerse. La solución no puede ser quitar todo al trabajador porque, señores empresarios, ¿quién comprará sus productos? La justicia social no es sólo una reclamación sindical, es necesaria para que funcione la sociedad y sin ella cualquier otra medida sólo nos conducirá hacia el empobrecimiento, el descontento y en último extremo , la explosión social que suele terminar en la dictadura y la ruina del país.

En el video que sigue a estas lineas recojo las palabras de Rosa Díez donde pide responsabilidades a los auténticos responsables de nuestra situación  




Esto que digo para España es extrapolable a otras muchas naciones donde los problemas se repiten , donde gobiernos inútiles arrastran a sus pueblos a la ruina. Pero los políticos se van luego a su casa y dejan el problema a la sociedad que tiene que padecer su mala gestión. Por eso, porque somos nosotros sus víctimas , en este año que empieza ahora deberíamos luchar no con las armas, sino con la participación en la sociedad, con las armas que todo hombre y mujer tiene en una sociedad democrática, la libertad de expresión y de asociación para enfrentarnos a nuestros políticos. El único pecado que no podemos cometer es el de la indiferencia. Aunque os pueda sorprender, creo que quién mejor ha descrito los peligros de la indiferencia política fue el presidente soviético Nikita Krushov, quién dijo:

"El peor analfabeto es el analfabeto político. No oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos. No sabe que el coste de la vida, el precio de los frijoles, del pan, de la harina, del vestido, del zapato y de los remedios, dependen de decisiones políticas. El analfabeto político es tan burro que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política. No sabe que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado y el peor de todos los bandidos que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales"

No somos irresponsables de lo que está sucediendo, si callamos y no hacemos nada seremos los culpables de nuestro destino y condenaremos no sólo a nosotros sino a los que vienen detrás a un mundo mucho más injusto e inmoral que el que hemos tenido la fortuna de recibir de nuestros padres. ¿O diréis como el rey francés Luis XV "después de mi el diluvio"? Os recuerdo que el diluvio ya ha llegado

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